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Guatemala, Abril de 2010
Una lucha por dignificar la vida
Ell Hogar & Centro Ocupacional de Ancianos San Vicente de Paúl es una institución con 27 años de estar en el país brindando una vida digna a hombres y mujeres de la tercera edad en situaciones críticas de salud y abandono. Luego de casi tres décadas de historia, el Hogar necesita del apoyo de buenos corazones.
En Guatemala, las personas adultas mayores por cuestión de edad y por condición socioeconómica son población vulnerable expuesta a la exclusión. Este sector socialmente olvidado asciende aproximadamente a 900 Mil adultos mayores, significando el 6,6 % de la población, y que según las proyecciones para el año 2025 llegarán a ser más de 1 millón 430 mil, lo cual representará el 7.3% de los guatemaltecos. En este contexto, resulta alarmante no sólo el desinterés mostrado por el Estado para hacer más llevadera la edad adulta sino el abandono de adultos mayores por propios familiares cercanos, que justificándose en una infinidad de razones, han abandonado a su suerte a estos seres humanos.
Los directivos del Hogar & Centro Ocupacional de Ancianos “San Vicente de Paúl”, han creado, sin fines de lucro, toda una institución a favor de esta clase desposeída desde el 23 de septiembre de 1983. Hoy, sus edificios, ubicados en la Zona 5 de la ciudad capital en las instalaciones antes conocidas como El Hospital Hermano Pedro, prestan una variedad de servicios de apoyo emocional, material, así como los cuidados médicos tan imprescindibles en esa edad. El Hogar alberga más de 75 personas, en su mayoría hombres y mujeres que no poseen los recursos suficientes para valerse por sí mismos. Son muchas las historias de vida que se escuchan en sus pasillos y mucha la paciencia para prestar un servicio integral a una persona que al igual que otras también busca y necesita cariño y comprensión, no obstante, este no ha sido un obstáculo para que más de la tercera parte de los internos reciban atención especializada y personalizada las 24 horas del día, los 7 días a la semana, aún cuando varios de ellos están confinados a una silla de ruedas o postrados en una cama.
Algunos de los residentes son mayores de 90 años y varios padecen enfermedades terminales o mentales, fracturas difíciles de sanar por el déficit de calcio que caracteriza el cuerpo a esa edad, ceguera, sordera y en algunos casos amputaciones. Todo es atendido por el personal profesional de los departamentos de Medicina, Psicología, Trabajo Social, Fisioterapia y Terapia Ocupacional, además de servicio de enfermería.
Pero la principal lucha del Hogar ha sido contra el financiamiento, un problema que en estos últimos años ha venido poniendo en riesgo la vida de muchos abuelos. Esto ha motivado que el Hogar se vea en la imperiosa necesidad de solicitar donativos, tanto económicos como materiales, de empresas o personas en lo particular. Las campañas ha sido difundidas en varios medios bajo eslóganes como “Porque tarde o temprano todos envejeceremos… por eso hoy, ahora que tanto lo necesitamos…. por favor ¡ayúdennos!” en clara apelación a la conciencia humana tan extraviada en estos tiempos.
Dentro de los donativos de carácter urgente están pañales desechables para adultos en diferentes tallas ya que el clima frío que ha golpeado el territorio nacional ha hecho triplicar el uso de estos; solicitan también suplementos alimenticios en polvo, además de azúcar apta para el consumo de personas con diabetes, un caso recurrente en el Hogar, así como leche descremada en polvo, gasas, algodón y papel higiénico. Y como bien dicen sus directivos, “todo es bienvenido no importa en qué cantidad, si mucha o si poca, igual nos ayuda en mucho para mejorar las condiciones”.
Para saber más del Hogar y del proceso de donación se ha habilitado el teléfono 2335-5514, y en caso de ser una contribución en efectivo se puede depositar a la cuenta Cta. No. 400068641 a nombre de “Hogar de Ancianos” en el CITIBANK. Las personas que por diversas razones no se encuentren en la condición de donar pueden ayudar corriendo la voz de ayuda. De tal manera que el llamado está hecho y sólo bastará con un gesto noble para que las intenciones de particulares se sumen a la labor del Hogar, y se empiece a valorar mucho más la sabiduría que otorga la vejez.
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