Guatemala, Enero 2012
Con un Gobierno a su sabor y antojo
A sus 53 años, Dionisio Gutiérrez Mayorga es considerado uno de los empresarios más importantes de América Latina. Es co-presidente de Multi Inversiones, una corporación que opera en 16 países y produce desde pollo y pasta hasta centros comerciales y energía, cuyo capital es tan grande que presta además servicios financieros.
Su programa televisivo “Libre Encuentro” le valió el calificativo del empresario más visible de Guatemala; y un doctorado en sociología y ciencias políticas, aunado a su gran capital, le han permitido extender su alcance a lo profundo del ámbito político. De esta manera el poder de Gutiérrez le ha valido el sobrenombre de “Diosito”, y con una actitud acorde entabló pelea con el presidente Álvaro Colom en el 2010, la cual culminó con el cierre de su programa y salida del país aduciendo amenazas de muerte sin haber presentado denuncia formal alguna.
Con las piezas del tablero cambiadas y contando con la afinidad del gobierno electo, tal como revela un cable de Wikileaks que establece su financiamiento de la campaña patriota, Dionisio Gutiérrez ha vuelto y, entre otras reveladoras declaraciones, ha insinuado que Álvaro Colom seguirá los pasos de Serrano Elías y Alfonso Portillo ante la justicia.
El todo polleroso
Gutiérrez es ex presidente de la Cámara de la Libre Empresa, ex director y presentador del programa “Libre Encuentro” que durante 18 años utilizó para difundir su ideología, opiniones e impulsar sus intereses. Además escribe columnas de opinión en la publicación América Economía y es miembro de la Junta Fiduciaria de la Universidad Francisco Marroquín, del grupo G-50 y del Consejo de las Américas (Council of the Americas).
Además de que Multi Inversiones posee 300 compañías, con un total de 30 mil empleados, su poder le ha permitido acercarse a gente igualmente poderosa. En el año 2005 se dejó ver su capacidad de convocatoria y enorme influencia a nivel internacional, cuando organizó la “Fiesta del Siglo” en su mansión.
Al evento acudieron, según el columnista Jorge Palmieri, el entonces Embajador de Estados Unidos, John Hamilton y el Presidente de Costa Rica, Abel Pacheco; entre los ex presidentes se contaron Oscar Arias, también de Costa Rica, ganador del Premio Nobel de la Paz; Jose María Aznar de España; y Armando Calderón Sol de El Salvador. De los altos funcionarios destacó Oscar Berger, pero la lista incluyó a Nineth Montenegro y, según otras fuentes, Carlos Vielman y Erwin Sperisen.
Asistieron además Tom Mclarty ex Chief of Staff de Bill Clinton, la presidenta del Consejo de las Américas, Fritz García-Gallont y Otto Pérez Molina. Estuvieron presentes las cabezas de los principales medios del país, como Gonzalo Marroquín, Mario Antonio Sandoval y José Rubén Zamora.
En un documento escrito por Pablo Monsanto, Secretario General Alianza Nueva Nación (ANN), publicado en ocasión de su salida del país se vislumbra otra faceta de su participación política: Para lograr sus propósitos ha instrumentalizado a partidos y a políticos, seduciéndolos con sus “negocios y ayudas”. De esa forma, controla bancadas, diputadas y diputados, quienes presentan iniciativas de ley a favor del modelo que permita poner al Estado bajo control del poder financiero y económico.(…) Ha atacado la institucionalidad del país con el fin de debilitarla; ha tratado a diplomáticos, académicos, empresarios y dirigentes sociales y populares, con prepotencia, altanería e imposición de ideas. Y desde ahí ha apoyado los movimientos reaccionarios como el golpe de Estado en Honduras y los intentos de golpes en los países de Suramérica.
Roces con Colom y salida del país
Como ícono del empresariado guatemalteco, Dionisio ha realizado un notable trabajo de comunicación y esto, aunado a su poder, le ha permitido tener injerencia en la política. En un fenómeno común en muchos países, los negocios y la política están traslapados, y cuando desde los negocios se incursiona en la política o desde la política se beneficia a los negocios, se crean la corrupción, favoritismos, grupos privilegiados, y personas con influencia desmedida.
Es así que Gutiérrez ha criticado la propuesta de izquierda en el continente, al igual que no ha tenido empacho en dedicar entregas completas de su programa a la crítica de figuras tales como Hugo Chávez y Daniel Ortega, de esa manera, el Gobierno de la UNE recibió su propia dosis de crítica y señalamientos. Álvaro Colom, a razón de incidentes suscitados durante el 2010, se refirió a la presión ejercida por el empresario: Él es de los que habla de politizar y él mismo politizó. Hay 23 partidos dentro de los que puede escoger y tirarse al agua de una vez por todas.
Las palabras que le valieron un conflicto con el presidente Álvaro Colom, se dieron en el contexto del Encuentro Nacional de Empresarios 2010, durante el cual no sólo fungió como moderador, sino que aprovechó para realizar su programa “Libre Encuentro” en vivo. Es importante resaltar el tono de dicho encuentro, donde los participantes, en su mayoría de corte liberal, atacaron abiertamente al gobierno de turno, e incluso, se levantaron de sus asientos cuando al presidente se le dio la palabra.
Ya durante la moderación, Dionisio dejó entrever su postura: El partido político en el poder tiene intensiones continuistas y lo está haciendo de una manera muy cuestionable. El uso del presupuesto nacional con esos programas que no están resolviendo y el abandono del resto de las funciones del Estado. Poniendo esta postura sobre la mesa, determinó el tono del conversatorio realizado con el propósito de trazar un camino hacia el desarrollo del país de acuerdo a la visión de los empresarios miembros de la Fundación para el Desarrollo.
Sin embargo, lo que fue tildado como falta de respeto y un golpe, más que al Gobierno, a la institucionalidad del país, fue cuando se refirió a que Manda una persona que quiere ser presidente, aunque la Constitución diga que no puede serlo, esta vez durante el programa que nunca salió al aire, publicándose en su lugar una entrevista a Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia, realizada el mismo día. Colom, a su vez, se refirió al hecho como lamentable, totalmente fuera de lo correcto, insultó a la Primera Dama y le faltó el respeto al Presidente… a la figura de la institucionalidad.
Una fuente que pidió ser protegida describió los hechos de ese día: El presidente y ella estaban presentes en la actividad, antes que él (Dionisio Gutiérrez) entrara, ellos salen del salón y se van a descansar a un área habilitada para ellos. Entonces el señor hace su programa, emitiendo comentarios que no a toda la gente le gustaron, ya que algunos murmuraron. Incluso Jaime Bermúdez, Canciller de Colombia, manifestó no estar de acuerdo con el tinte que se le dio a la actividad.
El conflicto entre el Gobierno y Gutiérrez culminó con su salida del país días después, exponiendo sus razones en una misiva, dando a entender que la culpa la tenía el Gobierno: No es sano para la democracia ni para la prensa cuando alguna de las manifestaciones de la conflictividad política del país se personaliza desde el poder político hacia un medio de comunicación, por crítico que éste sea.
La ambigüedad de lo establecido, dentro del contexto en que se suscitó, permitió a algunos especular que los Colom habían amenazado al empresario: Además, en los últimos meses han aumentado de manera notable, desde variadas formas de acoso e intimidación hasta constantes amenazas de muerte contra mi persona.
Al justificar su salida con el tema de seguridad, piedra de tropiezo del Gobierno de Colom, asestó un golpe certero a su gestión y dejó un sentimiento significativo de desprotección en los ciudadanos. Al respecto comenta Pedro Trujillo, analista político de la Universidad Francisco Marroquín: Para que Dionisio, o gente como él, que tiene recursos propios para pagarse una seguridad, diga que se siente inseguro, genera un clima pesado que lanza una pregunta: “Si usted se siente inseguro, ¿cómo nos vamos a sentir los demás?” Sí es un golpe, pero creo que es un golpe merecido, no hay que ser hipócritas en este sentido, si algo ha tenido este gobierno de malo es la seguridad.
El regreso
Mucho ha cambiado desde que Dionisio Gutiérrez abandonó el país. De lo que cabe analizar qué quiere decir “abandonar” y “regresar” para el efecto. Sucede que irse es más un acto de decretar o anunciar, debido a que sus empresas se quedan, sus allegados aún le consultan, sus amigos lo ven y en fin, regresa con la facilidad de subir y bajar de una aeronave. Sería oportuno analizar si se ha ido del todo, o si su partida fue simplemente el acto de anunciar a los capitales guatemaltecos y población en general que participaría menos del acontecer nacional.
En este sentido profundiza Pedro Trujillo: Lamentablemente estamos en un país en que cada cuatro años pasamos del blanco al negro. Ahora viene una era nueva, transformaciones como cuando pasamos de Portillo a Berger, de Berger a Colom, y ahora de Colom a Pérez; pero lo verdaderamente lamentable es que no hay una certeza jurídica mínima que garantice que las cosas sigan igual.
Termina siendo una lucha entre el poder político y el poder no político, según sea el color del gobierno, disparan los de la derecha o disparan los de la izquierda, pero estamos a tiros siempre. Ahora viene y busca mandar el mensaje: ahora hay seguridad, estamos mejor y esto no es lo que era, concluyó el analista.
Ricardo Sáenz, antropólogo y politólogo, da su opinión: Es una señal ambigua, obviamente lo que dice es que se siente cómodo con el gobierno del General Pérez y probablemente quiere retomar los hilos de su red política y económica para influir sobre el Estado, lo que es negativo, porque en la teoría democrática es preferible la separación del poder político del poder económico, ya que la concentración del poder es nefasta, veamos a Berlusconi, por ejemplo.
La razón es evidente, el gobierno naranja viene pintado de verde dólar, trae la bandera de la derecha y según se filtró por Wikileaks, Gutiérrez invirtió una fuerte cantidad en su campaña. Ahora, con su regreso, trae una promesa de seguridad. Esto, en su interpretación sencilla es confirmado por el Lic. Javier Brolo, Analista Sociopolítico de ASIES: Sería difícil interpretar el trasfondo político del regreso de Dionisio Gutiérrez, pero ciertamente el gobierno de Otto Pérez está haciendo esfuerzos para generar una imagen de confianza y seguridad, contrario a la de incertidumbre que prevalecía. Si es así, habrá más comodidad para que los empresarios se puedan desarrollar.
Aunque resta determinar qué significa “volver” para Gutiérrez, el acto de anunciarlo trae un mensaje de que todo va estar bien, que las inversiones fluirán y que la paz ha vuelto al feudo. Es notable cómo estas fluctuaciones del péndulo ideológico determinan macroeconómicamente al país, debido a que los empresarios recogen sus capitales durante los años de gobiernos con tendencia social y abren las arcas cuando el péndulo oscila hacia el lado derecho. Esto a simple vista, con el descenso que presenta la falta de inversión y liquidez durante determinados períodos, basta para que muchos analistas presenten la verdad a medias que “la derecha en el Estado trae prosperidad”. Es entonces, con el regreso de Dionisio, que todos los capitales, incluyendo los pequeños, invertirán en el país nuevamente, activando la economía. Y como Dionisio ha vuelto, también empieza a mejorar la percepción de la seguridad, independientemente de los resultados de gobierno.
Como prueba de esto, las declaraciones que prestó a Arnulfo Guzmán de Radio Sonora en su regreso, a mediados de diciembre anterior: Así como lo hice con este gobierno -el de Colom-, lo hice con el de Portillo, de denunciar los abusos que ellos cometían, hasta el punto que la situación se volvió tensa. Asimismo, señaló que los más transparentes gobernantes de la era democrática fueron Arzú y Berger. Concluyó sentenciando que Colom seguirá los pasos de Portillo y Serrano, y que apoyaría los esfuerzos de Otto Pérez de perseguir a los actuales funcionarios.
De tal forma que el discurso de “los buenos contra los malos”, como describe esta estrategia el columnista Álvaro Velásquez, de Siglo XXI, sitúa al empresariado guatemalteco y a las largas filas de personas que se les quisieran unir, en una guerra contra los mismos políticos a los que manipulan, sobornan y coaccionan para percibir privilegios de un Estado que de por sí les está brindando una de las cargas tributarias más bajas de Latinoamérica y del mundo, que es la mitad de la del vecino Belice y entre un tercio y un cuarto de la europea. Clara queda también la postura de que la culpa de la situación en el país es de los políticos que se han tornado inoperantes, aunque esto en gran parte se deba a la costumbre de desgastar a las instituciones, y esto Dionisio Gutiérrez lo ha demostrado por más de 18 años.
Negativa
Para la realización de este artículo se buscó entrevistar al señor Dionisio Gutiérrez. La respuesta a nuestra invitación fue una negativa explicada por Antonio Florez, del Departamento de Comunicación de la empresa Multi Inversiones (quien además funge como Presidente de la Cámara Guatemalteca de Periodismo): Tuve la oportunidad de hablar con el Sr. Gutiérrez y él me expresó su negativa de colaborar con la revista puesto que está molesto ya que en publicaciones anteriores aparecieron comentarios infundados respecto a su persona.
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