| A LA LUZ DE COPENHAGUE |
| Actualidad |
|
Guatemala, Enero 2010
Desde el año 1972 en la Conferencia de Estocolmo, los esfuerzos para frenar el calentamiento global se han enfocado en lograr un acuerdo político internacional que se comprometa definitivamente con el cuidado ambiental y el control del cambio climático. En 1992, en Río de Janeiro, se propuso una serie de puntos que en 1997 fueron signados en el “Protocolo de Kyoto” por la mayoría de países, con excepción del máximo contaminador ambiental del planeta: Estados Unidos, responsable del 23% de emisiones contaminadoras.
El Protocolo de Kyoto y las negociaciones
Por parte de los países industrializados se ha intentado renegociar los márgenes de disminución de gases de efecto invernadero. A su vez estos países han exigido mayores avances a las economías emergentes, Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la Convención de la ONU para el Cambio Climático, aducía al respecto: “en India existen 400 millones de personas sin electricidad. ¿Cómo se apaga una luz que no se tiene?”.
Necesidad de cambio del sistema contaminante
Al respecto, las posturas y críticas más fuertes se presentaron en el COP 15, a través de las intervenciones de los países del ALBA. Tanto Hugo Chávez como Evo Morales, utilizaron algunas consignas de las manifestaciones presentes para ejemplificar su mensaje aduciendo: “No cambiar el clima, cambiar el sistema”, y “si el clima fuera banco, ya lo hubieran salvado”. Morales insistió fuertemente en que la reivindicación de los derechos y la cultura indígena es una alternativa para establecer un nuevo sistema de convivencia ambiental, otros líderes indígenas agregaban que cualquier acuerdo debe llevar incluido el derecho indígena a la libre determinación y autogobierno.
Guatemala y el cambio climático.
Bajo los principios de justicia socio ambiental, deuda ecológica y derechos naturales, el gobierno mencionó que a causa del cambio climático el país ha sufrido cuatro desastres hidrometeorológicos, y que sólo dos de ellos han costado más de mil 300 millones de dólares. Las cifras manejadas por las autoridades estipulan que Guatemala tan sólo es responsable de menos del 1 por millar de las emisiones de gases. En estas cifras no se hace referencia al deterioro ambiental provocado por varias mineras en el país, y que a pesar del reclamo comunitario, nunca han sido penalizadas por las autoridades.
La situación ecológica de Guatemala y los recientes desastres ambientales evidenciados en el lago de Atitlán y otros lagos del territorio, son hechos agravados ante una lista publicada por la ONU que señala al país como uno de los más propensos a sufrir por el cambio climático. De tal manera que la participación del Estado en las restricciones a la minería a cielo abierto y la designación de fondos para la población afectada se hace fundamental. Estos escenarios deberán ser planteados desde el ámbito interno en espera al papel que deberá jugar el país en la consecución de los acuerdos pactados en Copenhague y los grandes retos que se pondrán en juego en el 2010 cuando la Conferencia se lleve a cabo en México D.F.
Márca esta página en tus favoritos
Postealo en tu perfil Social
Recomienda esta página
Comentarios (0)
![]() Escribir comentario
|









