| Ingenios devastan impunemente la costa sur |
| Haciendo Eco |
Guatemala, Mayo 2010El Estado indiferente ante la explotación indiscriminada Por Mauro Casasola La costa sur de Guatemala es el área más explotada por los ingenios de azúcar, mismos que causan gran impacto en el aire, agua y áreas forestales; gracias al beneplácito de las entidades estatales y a la idea difundida de que esta zona posee poca o ninguna riqueza natural, sin embargo la realidad es otra, por ella fluyen grandes ríos hacia la vertiente del pacífico, mismos que ya ni siquiera cuentan con caudal ecológico, mientras tanto el MARN no impone multas. También se dan grandes talas por parte de los ingenios, mismas que son encubiertas por el INAB al referirse a que los ingenios son “consumidores del producto forestal” y no talan ellos mismos. Finalmente, la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, les permite quemar búnker y leña para producir electricidad indiscriminadamente. A continuación un vistazo a la realidad de la costa sur de Guatemala. De manera alarmante, se da el caso de “robo de ríos” para la industria agro-ganadera, forma en que se han desecado los ríos Coyolate, Madrevieja, Nahualate y Madre Linda. Como resultado, las pocas áreas protegidas en esa región, como el Parque Nacional Cipacate; el Naranjo, Escuintla; la Zona de Usos Múltiples Champerico y el Manchón Guamuchál, han sido aisladas. Se han perdido una serie de interacciones de materias vegetales y los sistemas de humedales se secan por impactos agro forestales acabando con el hábitat de aves y disminuyendo el oxigeno en el agua con la descarga de aguas mieles, altas en químicos de insecticidas, plaguicidas y fertilizantes que termina acabando con la vida de los peces. Pero no es únicamente el ambiente el que se ve afectado por estas actividades, ya que tienen un impacto en el proceso de producción de los habitantes de la zona, ya que directa o indirectamente los químicos utilizados en la producción de caña llegan a los cultivos de las más de 14 mil personas que la habitan, sin mencionar el impacto indirecto que esta actividad tendrá en comunidades costeras que se dedican a la pesca o en la calidad del aire en época de zafra o fumigaciones aéreas con productos tóxicos que, gracias a los vientos, no van directamente a la plantación de caña. Grito desesperado El 26 de marzo de este año, la Asociación para la Protección de las Bordas de los ríos Coyolate y Madre Vieja (ASOBORDAS) y el Colectivo Ecologista MadreSelva, denunciaron que los ingenios azucareros de la costa sur están acabando con todas las especies de árboles en los departamentos de Escuintla, Suchitepéquez y Retalhuleu, amparados en la Ley de Electricidad que autoriza la generación de electricidad a partir de cultivos. Asimismo denunciaron que en el municipio de Nueva Concepción se reporta la salida de 15 camionadas diarias con más de 20 tareas de leña cada una y que en la aldea Canoguitas fueron talados cerca de 2,500 árboles en los últimos 2 meses; además los ingenios Pantaleón y Magdalena están quemando 4 mil tareas de leña cada mes para producir energía eléctrica. Según el ambientalista, Carlos Salvatierra, “debe haber un cambio urgente en la forma de operar de los ingenios azucareros, el problema trasciende la cuestión ecológica con un impacto ya sufrido por las comunidades, no es posible que en una región donde hay tanta agua la gente no tenga qué tomar o con que regar sus cultivos, mientras que las autoridades no hacen nada y miran todo como algo establecido. No sólo hablamos de ecosistemas devastados sino de gente muriéndose de hambre, como en el “corredor seco”, esa es una zona donde se puede agudizar la hambruna.” La complicidad del Estado Con los antecedentes mencionados, Revista …Yqué? contactó al Ministerio de Ambiente (MARN), al Instituto Nacional de Áreas Boscosas (INAB) y a la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE); para tratar los temas de agua, leña y producción de electricidad, respectivamente. Todos contestaron lo mismo: No han existido multas o sanciones para los ingenios en concepto de lo señalado, y lo que es más, la Ley dota de poca o ninguna capacidad a las instituciones para controlar esta actividad agroindustrial; lo que se traduce en un futuro incierto para la costa sur, sus humedales y habitantes, últimos que en los próximos años se encontrarán con condiciones medioambientales que no les permitirán desarrollar sus actividades económicas o siquiera, contar con agua o alimentos para sobrevivir. A continuación, extractos de las respuestas recibidas por las entidades estatales responsables:
MARN: “Los ingenios Pantaleón y Magdalena no cuentan con multas (…) no se puede restringir la principal actividad de un ingenio, o sea la cosecha de la caña de azúcar” INAB: “No se emitió ningún tipo de sanción a estas empresas, ya que ellas únicamente son consumidoras finales del producto forestal, en todo caso en los chequeos cruzados que se realizan, si se detectan anomalías en el uso de notas de envío para el transporte de productos forestales, se procederá en contra del usuario a quien se le adjudicó (dicha nota de envío) por el mal uso de la misma.” CNEE: “La Ley General de Electricidad no contempla acción alguna en cuanto al uso de un combustible diferente al bagazo de caña. El marco legal incentiva la generación que sea eficiente económicamente, es decir que sea producida con combustibles que resulten en un costo variable de generación bajo y beneficie a los consumidores. Este incentivo a cambiar la matriz energética, deriva de las modificaciones reglamentarias y normativas del año 2007 y están siendo implementadas por la CNEE. En el caso particular de los contratos existentes de los ingenios, sus condiciones contractuales les permiten utilizar búnker y bagazo de caña, ya sea combinados o utilizar exclusivamente uno de los dos combustibles. “
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Guatemala, Mayo 2010







