| NO MÁS PILOTOS CON PLOMO |
| Cataplum |
Guatemala, Octubre 2009Fernando Linares Ya basta de tantos pilotos muertos y es el colmo que las autoridades de este gobierno en el Ministerio de Gobernación hayan sido incapaces de ponerle fin a tantas muertes. Muchas organizaciones pro derechos humanos se preocupan de otros casos, de perseguir a los militares por las consecuencias de la guerra, es decir rencores por violaciones pasadas y pasan por alto el flagelo, numero uno en la población, que es tanto piloto asesinado dejando tantas viudas y tantos huérfanos. La crisis debe combatirse en varios frentes. Protección inmediata: Los buses deberían tener cabinas, como la de los cajeros en los bancos. Seria fácil hacerla, se requiere un poco de metal y plástico contra balas y que se pase el dinero a través de una pequeña apertura. Para evitar el calor, se pone un ventilador. Todo esto es relativamente barato y evitaría que penetraran los disparos, igual que en los bancos. Protección de guardias: La Policía Nacional debería tener más presencia en los buses, sobre todo en las zonas más álgidas. En lugar de estar cuidando a tanto funcionario y tanta embajada que nunca pasan riesgos, los policías deberían estar en los buses, uniformados o de particular, como están los aéreo-guardias en los aviones de la línea aérea israelita. Investigación deficiente: La muerte de los pilotos es para crear zozobra y exigir extorsión. Con las Leyes del Crimen Organizado debería haber una persecución más agresiva de los extorsionistas porque se les puede aumentar la pena con los delitos del crimen organizado. Una ley que no sea promovida por el Congreso es una modificación del Código de la Niñez para aplicar un procedimiento y penas más severas a los jóvenes que cometen delitos y que son la carne de gallina que extorsionan a los pilotos y cobran los rescates. De nada sirve tener leyes severas contra adultos si no hay leyes que penen a los jóvenes delincuentes y estos muchachitos siguen protegidos detrás de las naguas de UNICEF. Móviles psíquicos del asesinato de los pilotos: No ha habido un análisis psicológico de lo que mueve a los mareros a matar pilotos y no a, por ejemplo, policías, bomberos, comerciantes o industriales. El móvil tiene que ver con que los pilotos, con sus grandes buses rojos, simbolizan fuerza y movilidad y esto lo ven como una amenaza los mareros rebeldes, que se rebelan por un profundo sentido de minusvalía. Comprender los móviles es tener poder sobre los mareros y poder diseñar estrategias en contra de ellos. Mientras nuestras autoridades no atiendan estos aspectos, los pobres pilotos seguirán sufriendo el plomo de las consecuencias.
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Guatemala, Octubre 2009







