| ORQUESTA SINFÓNICA MUNICIPAL |
| Cataplum |
Guatemala, Julio de 2010Fernando Linares Beltranena En una época pasada, cuando íbamos a escuchar la Orquesta Sinfónica Nacional al Conservatorio y luego al Teatro Nacional, sólo existía este único conjunto de filarmónicos como parte del Ministerio de Educación y luego del Ministerio de Cultura.
Escuchamos a muchos directores que la dirigían, Del Carmen, Sarmientos, Pellegrini, Barrientos y otros. Nos enamoramos de los sonidos que provenían de las flautas, los oboes y los chelos, de maestros del conservatorio, muchos de los cuales ya no están con nosotros, porque fallecieron o emigraron. Nos dimos cuenta que Guatemala tiene talento musical, tanto que hemos exportado este talento, en una fuga de cerebros donde nuestros filarmónicos han hecho conquistas en Washington y en México. Seguimos de aficionados a nuestra máxima orquesta de música clásica en Guatemala pero, ahora, surgió, o mejor dicho nació, otra orquesta completa. La Municipalidad apoyó la creación de la Orquesta Sinfónica Municipal, más que todo con talento juvenil, quienes mejoran su calidad a pasos agigantados, motivados por un programa de mucho liderazgo en la Municipalidad y por intercambio de talento con otros países. Escuchamos un concierto en que la orquesta acompañó a un reconocido pianista italiano, Christian Leotta. Los filarmónicos jóvenes cuentan con buenos instrumentos y tienen empatía con su joven director, Bruno Campo, quien, aunque exagera un poco las gesticulaciones en el podio, mueve y lidera a la orquesta, de la misma forma que Álvaro Arzú es líder en la Municipalidad y ambos crean una mística, uno municipal y el otro musical.
Un directivo de la Municipalidad, Ricardo de la Torre, me comentó que algunos de los jóvenes filarmónicos eran ex mendigos, reclutados de la calle, y sus padres fueron presionados de someterlos a un proceso por inducir la mendicidad o llevar a sus hijos a la orquesta. Los que escogieron lo segundo, resultaron convenciendo a otros y creciendo en esta oportunidad de, no solamente proyectarse en el arte, sino salir de una existencia destructiva. La obra que tocaron no pretendió alcanzar a compositores vanguardistas, o dejarse mover por un impulso pretencioso. Regresaron a las bases con el Concierto Emperador de Beethoven. La orquesta acompañó bien a Leotta, que tiene una precisión en las notas y fuerza en esta evocación romántica. Para no dejar atrás la conmemoración del Día de Italia, tocaron tres obras de la opera Nabucco, de Verdi, notorias por su alegría operática. Esperamos apreciar más obras de la Orquesta Sinfónica Municipal en el futuro ya que son un notable complemento a nuestra Orquesta Sinfónica Nacional.
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Guatemala, Julio de 2010







