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Guatemala, Junio 2009
El momento político, económico y social que atraviesa el país, es un punto y aparte en su historia. Las cosas no pueden continuar igual, se ha desatado una guerra entre poderes ante la cual el pueblo ha decidido no permanecer indiferente y, después de la tormenta, el panorama no será el mismo.
Ante la tormenta generada por la muerte y video del abogado Rodrigo Rosenberg, Revista …Yqué? no se ha sumado a los medios de comunicación que pedían la cabeza de la alta esfera de gobierno, pues sabemos que existen grupos que persiguen ese objetivo para su propio beneficio. Tampoco nos unimos a la omisión de otros medios de prensa que se mantuvieron indiferentes ante el hecho. No compartimos esa postura pues una denuncia de ese calibre no puede ser ignorada y debe ser dada a conocer a la población y discutida ampliamente.
De lo que sí estamos seguros es que en el cruce de señalamientos entre los grupos en pugna, se pretende confundir a la población. Ni todos los que están manifestando en contra del Presidente son parte de un plan de desestabilización, puesto que muchas personas simplemente están hartas de vivir inseguras y se han sumado a las protestas para exigir justicia y el fin de la impunidad, peticiones muy razonables para un gobierno que prometió seguridad; así como tampoco es cierto que no existan tales grupos que buscan el desgaste del gobierno actual, ya que sus intereses y privilegios se ven amenazados por la posibilidad de que se prolongue a un siguiente periodo, las políticas de inversión social que no benefician a los bolsillos de ciertas familias, al menos no tanto como lo hicieron en la administración de Oscar Berger. Y esa diferencia es de muchos pero muchos millones.
Pero no todo es dinero. La tendencia en América Latina, de gobiernos inclinados hacia la izquierda, amenaza la comodidad económica de ciertos grupos y su predominancia ideológica que evita cuestionamientos relativos a su manera de proceder y operar en el país. Grupos que están acostumbrados a manejar las decisiones del Estado sin tomar en cuenta la visión de los pueblos que permanecen en la ignorancia que resulta de un sistema establecido para beneficio de unos cuantos. ¡La Guatemala invisible es real! Sí existen dos Guatemalas aunque pretendan dibujar lo contrario, y esa división no está próxima a desaparecer si no se trabaja arduamente en llevar desarrollo a la población más vulnerable. Pecaríamos de ingenuos si pasáramos por alto el hecho de que tanto los programas de Cohesión Social como las políticas de Banrural, van dirigidas precisamente a ese grueso de la población, y eso, definitivamente, atenta contra los intereses de varios grupos de poder, la cúpula de banqueros incluida.
Ahora bien, la mayoría de la población no está ni en los que protestan en la Plaza Italia ni con los que protestan en la Plaza de la Constitución. La mayoría de guatemaltecos simplemente ya no creen en nada, ni en la contaminada clase política ni la engañosa supercúpula empresarial. Y es por eso que resulta muy valioso en momentos como este, el surgimiento de nuevos liderazgos, el despertar de la juventud a una conciencia social y a su capacidad de incidencia política. Líderes frescos con ideas nuevas y percepciones más completas de la realidad, muy lejos del oportunismo refrito al estilo de Pérez Molina y Giammattei.
Lo cierto es que después de la tormenta Rosenberg, las cosas no podrán continuar igual, ni el Gobierno de Álvaro Colom podrá victimizarse más, ni Sandra de Colom podrá continuar su carrera política con la misma prepotencia y sin ofrecer transparencia verdadera, ni la supercúpula económica podrá mantener sus privilegios a costa de secuestrar el Estado y explotar al pueblo, ni mucho menos la clase política podrá seguir engañando a la gente para obtener votos sin asumir sus compromisos. Ya no más, la población está determinada a escribir un nuevo capítulo, uno más honesto, con más pluralidad y menos divisiones. Guatemala, Junio 2009
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