| CORRUPCIÓN, PODREDUMBRE, ETCÉTERA |
| Editorial |
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Guatemala Julio de 2009 En la cúpula de gobierno: los financistas de la UNE, los mismos que le dieron plata a la GANA y antes al FRG, cobran su inversión con negocios anómalos con el Estado, burlan la ley, ponen y quitan funcionarios a su conveniencia, etcétera.
En el Ministerio de Comunicaciones, Caminos y Covial: los funcionarios exigen comisiones bajo la mesa para otorgar contratos, elaboran bases con dedicatoria, contratan a sus propias empresas, etcétera. En el Ministerio de Trabajo: el mismo Ministro tiene una demanda laboral pendiente, los casos no progresan, etcétera. En el Instituto de la Defensa Pública Penal: nepotismo, acuerdos inconstitucionales, acoso al sindicato, derroche a sabor y antojo de la Directora, etcétera. En la CSJ y Corte de Apelaciones: magistrados que se venden y se someten a los intereses de grupos de poder que les designaron, escasa resolución de casos, impunidad a granel, etcétera. En el Ministerio Público: se pierden evidencias, los casos no alcanzan sentencias, las investigaciones no prosperan, empleados venden información, etcétera. En el Legislativo: desvíos millonarios, abusos a menores, negociaciones oscuras para votar a favor o en contra de iniciativas de ley, etcétera. En la PNC: comisaría contaminadas, elementos haciendo plata trabajando para el narcotráfico, elementos mordisqueando a la población, estaciones en condiciones infrahumanas, etcétera. En el Ejército: impunidad, destrucción de documentos, venta ilegal de armamento, contubernio con el crimen organizado, etcétera. En el Ministerio de Salud: compra sobrevalorada de medicamentos, hospitales en crisis, personal en paro, etcétera. En la Prensa: reporteros que aceptan ayudas de funcionarios corruptos, propietarios de medios que responden a intereses corporativos, directores que censuran, etcétera. En la banca: banqueros corruptos que compran a las autoridades que les regulan, practican competencia desleal, engañan a sus ahorrantes, etcétera. En el empresariado: explotación a los trabajadores, evasión fiscal, espionaje corporativo, engaño al consumidor, desvío de fondos, opresión al pequeño productor, etcétera. En las familias: violencia intrafamiliar, hogares desintegrados, desprotección a la niñez, indiferencia, complicidad, etcétera. No sólo es el gobierno, todas las instituciones están en total decadencia, el sector público, privado, religioso, familiar, etcétera. La Guatemala que tenemos es la que hemos construido y es nuestra responsabilidad, tanto como suya, cambiar el futuro que nos hemos forjado. Y usted, estimado lector, ¿qué piensa hacer o dejar de hacer? Sugerimos empezar por asistir a las diferentes actividades que se estarán convocando, de acuerdo a la nueva Ley de Comisiones de Postulación, para la integración, transparente y representativa, de las Comisiones que tendrán a su cargo la designación pública de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, entre otros funcionarios relevantes para una nación en democracia. Como guatemaltecos es nuestra harta obligación, asistir a estos procesos; promover, observar, participar, opinar, etcétera.
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