| ¡COBARDES! |
| Editorial |
Guatemala, noviembre 2009A nuestro criterio, no hay imagen más representativa de la cobardía humana que la escena en la que un poco hombre, malsana aberración de la humanidad, desenfunda un arma de fuego en contra de un ser humano cuyo único mecanismo de defensa radica en la difusión de sus ideas. Claro ejemplo de esto es el suceso ilustrado en nuestra fotografía de portada. Creemos oportuno, dada la importancia de un hecho de tal naturaleza, aclarar que la imagen de portada fue tratada y modificada en aspectos únicamente de color. Dicha imagen, tiene la intención de representar el efecto de oscuridad que impide la concepción de una visión de país, bajo instinto de destrucción que comparte un enorme segmento de la sociedad guatemalteca. Al pie del presente editorial ustedes pueden apreciar la imagen original capturada durante las manifestaciones de grupos indígenas que bloquearon los ingresos a la capital durante el pasado 12 de octubre, Día de la Raza. La fotografía fue difundida, y enviada a los medios de comunicación por el CUC (Comité de Unidad Campesina). La imagen captura perfectamente la cultura de violencia que impera en la sociedad guatemalteca, cuando los seres humanos se han entregado a ese espejismo de superioridad que genera un arma, pero que cuando es empuñada en contra de un hermano guatemalteco desarmado, solo manifiestan lo extremadamente débiles e incapaces que son para afrontar la adversidad con dignidad. Pobres guatemaltecos, voluntades perdidas en una falsa ilusión de sobrevivencia sin darse cuenta que son quienes precipitan nuestro fin, en todo sentido. Guatemala experimenta el capítulo más sanguinario de su historia, hemos superado por mucho las cifras del oscuro capítulo del conflicto armado interno. La distancia entre cualquier guatemalteco y una víctima del crimen es ¡cero! Todo guatemalteco ha experimentado en carne propia el impuesto criminal. Queremos compartir con nuestros lectores lo que, como a todos los guatemaltecos, nos tocó vivir hace escasos días. La noche del viernes 23 de octubre, en un restaurante de la zona 11, a escasos metros de la calzada Roosevelt, el director editorial de este medio se encontraba reunido con nuestro amigo Demetrio Moliviatis junto a otras amistades. En la mesa se discutían diversos temas, pero prevalecía la discusión en torno a cómo llevar hacia delante tanto el proyecto restaurantero por parte de Moliviatis, como nuestro propio proyecto periodístico. Se hablaba de las dificultades adicionales que implica invertir en un negocio dentro de un país extremadamente inestable, y de la inseguridad que sufrimos todo, de cómo los guatemaltecos trabajadores terminamos alimentando a los delincuentes y corruptos; constituyendo un verdadero desafío el proteger y sostener a nuestras familias, más aun cuando se juega limpio. Alrededor de las 10 de la noche, ingresó una mujer joven preguntando por el servicio sanitario. Rápidamente se retiró y en cuestión de segundos entraron 3 sujetos amenazando a las dos mesas que se encontraban ocupadas. Mientras los 2 que portaban armas de fuego insultaban y pedían pisto, el otro, un jovencito que más parecía su puta, se encargaba de bolsear a cada comensal. Temblorosos, cargaron las armas y las empuñaron en contra de los presentes, clientes y meseros aunque serenos, sufrieron la humillación del despojo de efectivo, celulares, relojes, joyas y otros objetos de valor; en indignante impotencia. Al final, como suele suceder en el país de la impunidad, los asaltantes se llevaron todo lo que pudieron mientras las víctimas esperaron pacientemente a que llegara la policía: tarde, siempre tarde. Viene todo esto a colación porque como medio de comunicación nos duele que la enfermedad de la cobardía prolifere y se haya extendido a todos los rincones de nuestro país. El individuo que aparece en portada amedrentando con arma de fuego en mano en los grupos de campesinos que se manifestaban pacíficamente, es tan cobarde como los asaltantes del anterior relato, pero no son sólo ellos los cobardes. Cobardes también son las autoridades y los funcionarios corruptos, así como los diputados que se han mostrado incapaces de aprobar las leyes que necesita el país para avanzar en seguridad y justicia nacional. Guatemala está infestada, cobardes los hay por todas partes, pero aun podemos hacer algo si quienes amamos la patria damos un paso al frente, nos sacudimos la indiferencia y nos comprometemos a cambiar nuestro entorno. No es fácil, ésa es precisamente, la tarea que debemos asumir los valientes. Comentarios (1)
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Guatemala, noviembre 2009








La USAC me parece que se está convirtiendo en una prostituta que vende su amor al mejor postor y la matrona es el Rector mismo, no se puede hacer universidad con ésta clase de hijos de ............. junto a Estuardo Gálvez los otros rectores de la privadas que solo buscan "poder" a través de tener influencia por medio de sus facultades de Derecho; amigos de Y Qué?, investiguen la USAC y vean que no tiene nada que ver lo que el vende autonomía de Gálvez, el apóstata de Bonerge Mejía que ha facilitado todo para que su grupito de abogangsters salga adelante y mantenga su estatus poridoseril (hablando de moralidad).
Que todos los estudiantes de la USAC, profesores y profesionales se opongan a permitir que éste monigote del partido de gobierno se lance a la reelecciòn, él debe dimitir y someterse a una auditoría junto a todo el consejo superior universitario que es cómplice directo de ésta vorágine de corrupción y entreguismo. DIGAMOS NO A LA PIRATERIA Y A LA REELECCION DE GALVEZ BARRIOS Y SU EQUIPO DE CUATREROS!!!