| EL VICE QUIERE APLAUSOS |
| Editorial |
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Guatemala, Marzo 2010 No le bastó con las sendas metidas de pata durante la campaña, tampoco le fue suficiente el pobre manejo de crisis del que hizo gala durante el escándalo Rosenberg, llegando incluso a intimidar a la periodista Marta Yolanda Díaz-Durán, así como tampoco lo ha hecho reaccionar el no haberse tan siquiera acercado a las Metas del Milenio. Por otro lado, en materia de transparencia, tarea asumida por el órgano que dirige, evidentemente no existe avance alguno, y de los 5 compromisos que la Vicepresidencia ha aceptado en Gobernando con la Gente, sólo 1 ha podido cumplir. Encima de todo eso, como cereza al pastel, después del escándalo publicado por el diario Siglo 21, en torno a los gastos realizados por su secretario privado, Oscar Perdomo, por cortes de pelo, la compra de una pititanga y de medicamentos contra la disfunción eréctil, todos facturados al Plan Trifinio de la Vicepresidencia; al Vicepresidente, Rafael Espada, todavía se le ocurre realizar una conferencia de prensa en la que descaradamente pide que se le reconozca el haber separado del cargo a su colaborador cercano pues para él es “como aceptar el error de un hijo”. ¡Sólo eso faltaba!, tener que agradecerle a un funcionario que actúe dentro de la ley en lugar de esconder o justificar las malas mañas dentro del Estado. ¡Gracias, será mi huevo!, diría el ciudadano común.
Como si esto fuera poco, salieron otros funcionarios en su defensa a intentar justificar el doble salario que tenía el funcionario Perdomo, un salario con la Vicepresidencia y otro con el Plan Trifinio, argumentando que esa situación es muy normal entre los empleados públicos del país. ¡Vaya descaro! Sin embargo, esa pésima comprensión de la responsabilidad del funcionario público, de la auditoría social y del rol de la prensa, no es un mal exclusivo del Vicepresidente, ya han sido varios los funcionarios de otras instancias que pelean con esa obligación de informar de sus acciones en total claridad. Para entender la pésima disposición que nuestros gobernantes tienen hacia la transparencia basta con recordar la lamentable respuesta de la diputada Donis, del bloque Líder, que al ser inquirida respecto a gastos aprobados por ella en el Congreso, contestó: “pues no me da la gana informar”. Ni hablar del tira y encoje, y la burla a la CC, que se han traído con Mifapro. Esa despreciable postura de reñir con el deber de transparencia y con los cuestionamientos de la prensa se ha extendido como moda a todos los ámbitos, tanto que hasta el sindicalista, Joviel Acevedo, se atrevió a agarrar por el brazo y amenazar a una reportera de Guatevisión, dando muestra no sólo de su ignorancia, sino también de su cobardía y de su poca hombría. Entiendan de una vez damas y caballeros del poder político, si puede llamárseles así, la prensa verdaderamente independiente nunca va a ser servil ni complaciente, y su deber para con la población es informar todo cuanto está relacionado con el poder que a ustedes les ha sido otorgado. Déjense de berrinches y vericuetos ridículos, es tiempo de limpiar y poner en orden la casa. Ni la sociedad civil ni la prensa vamos a retroceder en ese propósito, eso lo pueden tener por seguro. Continuaremos señalando y criticando los desmanes, malversaciones, y todo indicio de corrupción en el Estado, y también en el sector privado. Aplaudiremos con la misma convicción cuando nuestros funcionarios públicos excedan para bien sus funciones, y se salgan del camino para hacerle un bien a la Nación. Pero no esperen, en especial usted señor Vicepresidente, bajo ninguna circunstancia, que el pueblo les aplauda por hacer mediocremente lo que la ley les exige. Eso habla muy mal de su compromiso con el país, de su concepción de ética, y de usted en general Dr. Espada. Basta ya de insultar la inteligencia de los guatemaltecos.
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