| HOMBRES Y MUJERES DE PALABRA... DE CARTON |
| Editorial |
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Guatemala, Abril 2010 Para nadie es un secreto la desafortunada pérdida de valores que ha venido sufriendo nuestra sociedad desde hace varias décadas. Hemos llegado a un extremo de desconfianza tal que cualquier acuerdo debe llevar un componente de incumplimiento para reducir el margen de incertidumbre y ambigüedad, y es que, al final de cuentas, todo empieza y termina con la voluntad de la persona. En la presente edición, tristemente, se presentan varios casos que reflejan claramente cómo hemos perdido la dignidad y el respeto a la verdad. Honrar nuestros principios y nuestras promesas, ha quedado relegado a un último lugar, muy por debajo de intereses económicos y políticos, como lo reflejan casos como el del licenciado Estuardo Gálvez, quien aun ocupando el cargo de Rector de la USAC, pretende impulsar desde esa posición de poder su candidatura para lograr su reelección. Algo similar sucede con Carlos Sierra, quien ocupa la Dirección General de Administración de la USAC, y quien desde ahí ha movido los hilos para beneficiar su candidatura. Cabe mencionar la historia de traición entre ambos candidatos, puesto que Sierra inició su campaña bajo un acuerdo de “competencia controlada” con Gálvez, sin embargo, al acariciar una seria posibilidad de victoria, decidió volteársele y constituirse en su principal contendiente. Por otro lado, vemos cómo el desprestigio de la Policía Nacional Civil se encuentra en su punto más grave después de la continua y vergonzosa destitución de su cúpula, por su participación en tumbes de droga y otros actos criminales. Aun así, el vocero de la PNC se atreve a asegurar que el 99.9% de los elementos de la policía son buenos. Mientras tanto, en el ámbito de la banca nacional, el Superintendente de Bancos, Edgar Barquín, asegura que se tienen controles estrictos para detectar movimientos anómalos en el sistema bancario, al tiempo que regresa a la ambigüedad, diciendo: “yo no meto las manos al fuego por nadie”. Además, vemos el descarado incumplimiento del Congreso para aprobar la reforma a la Ley de Apelaciones, compromiso que a pesar de constar en el Acuerdo Nacional para el Avance en materia de Seguridad y Justicia que firmaron los presidentes de los 3 organismos del Estado, los diputados y diputadas han sido incapaces de llevarlo a una realidad, haciendo gala de su huevonería y principalmente, de su barata voluntad. Los congresistas serán los responsables de que la extradición de Portillo se demore mediante burdos recursos dilatorios. Y para colmo, además de ver cómo las cartas del gabinete del gobierno uneísta van cayendo una a una, nos encontramos con que la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia ha montado un mecanismo para engañar a la población con el programa radial, Despacho Presidencial. Pero la pérdida de valores no es exclusiva del sector público y de la clase política, en la iniciativa privada vemos cómo la industria azucarera nacional se niega a darles un trato justo y digno a sus trabajadores, mientras que con argucias y engaños obligan a la población guatemalteca a pagar un precio muy alto por su producto. Pero no todo es malo, si bien las cosas que vemos no son alentadoras y estamos conscientes que publicarlas no es exactamente la mejor fórmula para obtener anunciantes; si lo hacemos es por amor a Guatemala, y por respeto a ustedes, guatemaltecos y guatemaltecas valientes que se atreven a saber más, a conocer la verdad que los poderosos no quieren que ustedes sepan. Por ahora no queda más que desearles una reparadora Semana Santa, o un feliz descanso de verano, que tanta falta nos hace para agarrar fuerzas y seguir combatiendo con la verdad por delante. Regresaremos con más potencia para continuar brindándoles un periodismo atrevido y valiente. ¡Ánimo!
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