| OBLIGADAS EXPLICACIONES DE LA CICIG |
| Editorial |
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Guatemala, Septiembre 2010
En los días siguientes a la aprobación por parte del Congreso al convenio que dio vida a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Revista …Yqué? protestó públicamente por considerar que el país estaba “dando las nalgas” al sacrificar su soberanía. Con el paso del tiempo, y ante la más que obvia ineficiencia de las instituciones que integran nuestro sistema de seguridad y justicia, Revista …Yqué? reconoció la necesidad que tenemos de un aparato de investigación independiente como lo es la CICIG y terminó por apoyar las diferentes iniciativas impulsadas por ese organismo. Sin embargo, uno de los principales peligros que implican las operaciones de esa comisión internacional en Guatemala, es precisamente que no existe ninguna instancia nacional que fiscalice sus acciones y que, por lo tanto, se ha abierto una enorme puerta a la manipulación de evidencia e información en determinados casos, al punto que su credibilidad actualmente pende de un hilo. Conscientes de que la llegada del nuevo Jefe de la CICIG, Francisco Dall’anesse, es un momento crucial para el cumplimiento de la misión encomendada a ese organismo, y que la única manera de lograrlo es obtener el respaldo de todos los sectores de la sociedad, en esta edición Revista …Yqué? presenta un repaso de los casos que han puesto la credibilidad de la CICIG en “tela de juicio” ante la opinión pública. Nuestro objetivo es enviarle un mensaje claro al Licenciado Dall’anesse: si la CICIG quiere recuperar su credibilidad y obtener el respaldo de la población para sus iniciativas, es imperativo, necesario y obligatorio, presentar las explicaciones requeridas para esclarecer todas las dudas e impresiones borrosas que dejaron las distintas presentaciones de conclusiones que realizó Carlos Castresana. Ya no se le puede dar más atol con el dedo al pueblo de Guatemala. En diversas ocasiones Castresana ofreció pruebas que nunca fueron presentadas. En el caso de muchos de los aspirantes a las cortes que fueron señalados como no idóneos por parte de la CICIG nunca se respaldaron con evidencias sus acusaciones. Elocuente sí, valiente también, pero con mucho lugar a dudas. Hoy, una nebulosa de desconfianza rodea el entorno de la CICIG, por lo que es urgente que la CICIG haga el esfuerzo de explicar por qué algunos casos que ya están resueltos se han retenido, así como en dónde están las pruebas que se ofrecieron en otros y nunca fueron presentadas, tal como lo aseguró la ex fiscal de la CICIG, Gisele Rivera. La peor decisión que puede tomar la institución en estos momentos es permanecer hermética para proteger la imagen del doctor Castresana, más cuando él mismo tomó la acertada decisión de separarse de la institución antes que su presencia y gestión terminaran por destruirla. Bien dice el proverbio: “errar es de humanos, rectificar es de sabios”. Antes de hablar de la reproducción del ejercicio en otros países de la región, la CICIG debe transparentarse y ofrecer las explicaciones obligadas en los casos altamente sensibles para la población, solamente en esas condiciones de apertura la comisión obtendrá el apoyo necesario para cumplir con su misión en este país y juntos podremos realmente avanzar hacia el objetivo común: la seguridad y justicia para los ciudadanos guatemaltecos.
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