| DOS TIPOS DE CUIDADO |
| La Banqueta |
Guatemala Marzo de 2009 A. Matus y M. Cerezo, dos arquetipos opuestos del chapín. Por Alejandro Arroyave En tiempos urgidos por una victoria del bien sobre el mal, el desempeño de estos dos actores sociales revela las tendencias opuestas, de actitud y pensamiento, que riñen en el corazón del país y en el de cada uno de los guatemaltecos. Mientras uno destruye para vivir, el otro vive para construir. La red de mentiras que se requiere en la práctica corrupta encuentra su máxima expresión cuando logra enredar, someter y triturar un organismo cuya principal función es la de descubrir la verdad. Tal es el caso del Ministerio Público, una institución venida a menos en donde reinan campantes la omisión y el encubrimiento, dos ingredientes esenciales en la receta para un crimen impune. El escándalo de las acusaciones de la CICIG en contra del ex fiscal Álvaro Matus, ha puesto de manifiesto lo que los guatemaltecos sabemos desde hace mucho: los grupos criminales no pueden funcionar sin contar con elementos alineados dentro del MP. Desconozco cuál habrá sido el motivo original de Matus para abandonar su misión como fiscal, pero lo que es indudable es que cedió ante la presión, prefirió velar por sus intereses personales sin importar el costo que su decisión tendría para el país. Ahora que es puesto en evidencia, Matus dice que teme por su vida, y es que las relaciones corruptas mantienen esa característica de la esclavitud del miedo. El ex fiscal teme por lo que otros saben de él y, más aún, por lo que él sabe de otros. Yo fui testigo, no me lo contaron, de cómo Matus bloqueó y desvió la investigación de un asesinato con una mentira, la del supuesto suicidio del poeta y periodista Hugo Arce. Ante la presencia de los medios de comunicación frente a las puertas del Hotel Conquistador Ramada, Álvaro Matus impidió a la prensa el ingreso a las instalaciones del Hotel, imposibilitó las entrevistas a testigos y fue él quien declaró, sin ningún fundamento: “hasta el momento todo indica que fue un suicidio”, ignorando por completo evidencias que indicaban que se trató de un asesinato. Mientras tanto arriba, en la habitación 815, se implantaba una supuesta carta de suicidio. La investigación de ese crimen se desarrolló con total parcialidad y descuido bajo la dirección de Matus, quien incluso ante la insistencia de uno de los hermanos de Arce, tuvo que pedirle perdón por precipitarse a afirmar que fue un suicidio. “Pero es mejor que usted no siga indagando en esto” le dijo con voz nerviosa, unos días después de la muerte del periodista. Hace un par de semanas, delegados de la CICIG solicitaron una copia del expediente a las hijas de Arce, por lo que uno puede suponer que ese organismo también desconfía de la información que el MP le ha proporcionado acerca de este caso, o bien, que la comisión encontró un expediente incompleto y con pérdida de evidencias, tal como sucedió con el caso del asesinato del investigador Víctor Rivera. Matus es un claro ejemplo de cómo un guatemalteco se deja vencer ante la adversidad, y decide ser cómplice y partícipe de esa fuerza oscura que tiene al país sufriendo el baño de sangre más intenso en su historia. Pero afortunadamente no todos los chapines pensamos así, habemos millones de hombres y mujeres en esta tierra que estamos dispuestos a hacer el bien. Gente comprometida a tomar y respaldar la decisión correcta por el bienestar del país, aún cuando ésta represente un alto riesgo personal. Como un ejemplo de ese tipo de chapín, podemos mencionar el caso del ambientalista Marco Vinicio Cerezo Blandón, quien a pesar del temor latente que ha vivido, durante su trayectoria, por las diferentes amenazas y atentados en su contra por parte de los grupos que se han visto afectados por su labor; continúa fortaleciendo su organización e intensificando la tarea que le ha llevado a ocupar la dirección general de FUNDAECO, la presidencia de la Alianza Trinacional por el Golfo de Honduras, y la presidencia del Comité Mesoamericano y Unión Mundial para la Naturaleza. En el año 2006, Cerezo Blandón recibió de manos del Príncipe de Asturias, el galardón de la Fundación BBVA a la Conservación de la Diversidad Biológica de América Latina, otorgado a FUNDAECO por su labor en la conservación de los bosques del Caribe guatemalteco. Además, Cerezo ha realizado importantes esfuerzos por erradicar la pobreza en el país, pues está convencido que “si las áreas protegidas están rodeadas por gente pobre ningún área podrá sobrevivir a corto plazo, pues la gente va a asediar el área protegida, va a entrar a sacar leña, a cazar animales. El gran reto es como conciliar la protección de la naturaleza con las comunidades locales”. Este pensamiento le llevó a firmar un convenio entre FUNDAECO y el Banco Interamericano de Desarrollo para apoyar al micro empresario turístico, otorgando créditos de 3 a 10 mil dólares para financiar el montaje de microempresas familiares. Si bien, Maco Cerezo recibió un revés en su intento por llegar a la presidencia de la República y batallar desde ahí por el país; ahora se le presenta otra oportunidad para servir a Guatemala, como Director Ejecutivo del Programa Nacional de Emergencia y Recuperación Económica, mejor conocido como Plan Anticrisis. Se espera que el espíritu conciliador de Maco Cerezo logre coordinar esfuerzos conjuntos entre el sector privado, el sector público y la población en general. En los próximos días los chapines afrontaremos como nunca antes, situaciones adversas, peligros, presiones y tentaciones de diversa naturaleza, que intentarán doblegar nuestro espíritu y hacernos retroceder. De cara a la tormenta, es la hora de escoger con qué actitud afrontaremos esas decisiones, si con cobardía e indiferencia, o con el compromiso y valentía de dar cada día más a Guatemala, en el tiempo que más lo necesita, y con la firmeza para mantenerse de pie y desde ahí… levantar a otros.
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