| VALEVERGUISTAS |
| La Banqueta |
Guatemala Abril 2009Resultantes de la pérdida de una generación pensante Por Alejandro Arroyave “Me vale” y “me la pela”, son expresiones pronunciadas a diario que denotan, más que una rebeldía, un vacío intelectual propicio para cultivar actitudes de renuncia, cobardes e indiferentes. Probablemente, es el máximo triunfo de una mentira ya entronizada en la mente del guatemalteco: que no podemos generar cambios verdaderos. Tener y defender ideales está pasado de moda, luchar por un cambio no es atractivo ni mucho menos fácil o divertido, nada es personal y al parecer, la frase “si no puedes contra ellos, úneteles” se mantiene vigente pero con una ligera variante igualmente trágica: “si está difícil… entonces me vale verga”. Ante situaciones fáciles que no requieren mayor esfuerzo, el guatemalteco suele responder, con alta dosis de hipocresía, frases como “con mucho gusto” y “no tenga pena”, que no significan absolutamente nada más que una manera “amable” de esconder lo que realmente piensa, y lo cierto es que si la situación requiere una acción que va más allá de la comodidad, y peor aún si no ofrece un beneficio personal, el asunto le terminará pelando. La triste filosofía valeverguista es una epidemia que afecta principalmente a las generaciones jóvenes del país quienes, con o sin razón, no creen en nada, y concentran sus esfuerzos en actividades placenteras y enajenantes, y en la persecución de objetivos de vida decididamente egoístas. Pareciera resultarles totalmente ajena la realidad nacional, y peor aún, no logran asimilar en su entendimiento la inevitable relación entre el bienestar colectivo con el propio. La postura del valeverguista es una negación absoluta, mediante la cual el sujeto pretende colocarse más allá de cualquier relación con su prójimo o su país, cuando no lo está, sino todo lo contrario, pues si Guatemala se va a la mierda, todos nos vamos con ella. Para el valeverguista nada es importante, nada merece su atención y ocupación, ni la política, ni la religión, ni la violencia, ni la desnutrición, ni la familia, ni la falta de justicia, ni la pérdida de valores, ni la memoria histórica, nada de nada. Salvo, tal vez, su propia madre y la selección nacional. El valeverguista no le teme a nada, porque nada es con él y por tanto, nada contra él; se hunde en la ilusión de que si no se ama nada, nada se puede perder, sin percatarse que en ese mismo vacío se pierde la vida entera. Cuando se analiza la causa del estado mental del valeverguista, podemos encontrar como la principal causa, la pérdida de una generación de líderes intelectuales, principalmente universitarios, que fueron víctimas de la desaparición forzada practicada por dictaduras militares durante el conflicto armado, con el propósito específico de eliminar la fuente de ideas de oposición y evitar que resurgieran en generaciones posteriores. Definitivamente, lograron su cometido puesto que esa generación perdida no pudo trasladar sus ideales ni sus logros, y su desaparición instaló en la mente del guatemalteco el pensamiento de que no vale la pena atreverse pues tarde o temprano se será silenciado. La valeverguitis es una enfermedad social que infecta el corazón y el cerebro de los guatemaltecos, y la lucha contra ese padecimiento no sólo se debe librar en la mente, sino también en el corazón de cada niño y adolescente, pues el mayor peligro es que lejos de heredar un proyecto de nación, nuestro legado sea de indiferencia, cobardía y egoísmo, anti valores cuyos portavoces se proliferan aceleradamente, transformando a Guatemala en una patria valeverga y sin huevos.
Márca esta página en tus favoritos
Postealo en tu perfil Social
Recomienda esta página
Comentarios (1)
![]() escrito por luis lopez de honudras, abril 26, 2011
y pues que mas te podria decir.... me vale verga lo que dijas... jaja con sarcasmo.
reporte abuso
Muy Mal
Muy Bien
Votos: +0
Escribir comentario
|
Guatemala Abril 2009







