| !Y LA SIGUE CAGANDO! |
| La Banqueta |
Guatemala, Junio 2009A Ronaldo Robles, Secretario de Comunicación Social de la Presidencia, le quedó muy grande el tacuche. Por Alejandro Arroyave
Es bien sabido que el poder embriaga, pero en algunos el poder también les genera ceguera y los vuelve más expuestos a ser víctimas de su propia estupidez. No hay imagen más triste que la de aquel funcionario que, perdido en las dimensiones de su cargo, es incapaz de comprender que el tufo que siente es el de sus propias cagadas. Mucho se ha dicho ya de los desaciertos en el manejo de la comunicación presidencial, y es que no han sido para menos las variadas ocasiones en que el Secretario de la comunicación presidencial, Ronaldo Robles, lejos de contribuir a una buena imagen del Presidente genera rechazo por parte de distintos sectores cuya inteligencia se ve ofendida por las, a veces insulsas y a veces insolentes, declaraciones de Robles, quien creyéndose apto para asumir la actitud de la pareja presidencial, genera contiendas innecesarias y en los momentos menos oportunos. Robles ha confundido la función de un comunicador y se ha dado a la tarea de reflejar en sí mismo los puntos de conflicto que han marcado el tropezado desarrollo del gobierno de Álvaro Colom; postura que dista mucho de la verdadera misión de un facilitador de la información, de la conciliación y del buen entendimiento. Si bien, Ronaldo Robles solía ser un periodista medianamente respetado por el gremio, se le han olvidado los principios que rigen este oficio y hasta ha llegado al colmo de retirar la pauta estatal cuando los medios no se cuadran dentro de una línea editorial más benevolente. Paso a paso Robles ha minado la credibilidad de la Presidencia lo cual no sólo es un tema relativo a la imagen de Álvaro Colom, pues es el Gobierno de Guatemala el que pierde prestigio y apoyo. Traigo todo esto a colación porque experimenté en directo y a todo color la ineptitud del Secretario Robles, cuando en medio de la crisis desatada por el video del abogado Rosemberg, ofrece una conferencia de prensa que termina siendo la escueta lectura de un comunicado, de la cual salieron todos los periodistas presentes con un sabor a engaño que levantó más sospechas. Y no bastándole eso, carente de habilidades sociales como quien no está conciente de la situación que atraviesa, se acerca a un reportero de …Yqué? y le pide en tono soberbio que le diera una tarjeta pues quería mandar una aclaración a una “sarta de mentiras”, como él calificó, que “sacaron refiriéndose a nosotros como “los peludos” ”. A esto, yo me encontraba a la par, saludando a unos amigos cuando escuché el reclamo e interrumpí: “Me podés decir a qué te referís” a lo que Robles contestó que nosotros sabíamos de qué se trataba y se fue. Afortunadamente si algo yo detesto es la mentira, y no porque nunca haya mentido en mi vida personal sino porque aprendí a aborrecerla por sus efectos destructivos. Y en ese mismo espíritu me acerqué nuevamente a él para pedirle que me aclarara, a lo que me respondió con lujo de arrogancia: “No, no tengo tiempo”. Y pues como era de esperarse la reacción, buenos modales aparte, lo puse mucho en su lugar y le exigí respeto a la prensa mientras que él me pedía que me calmara y me tomara un té. La verdad es que me altera su ineptitud, pero solo porque es un agravante más a su deslucida gestión que ha coaccionado a diversos medios y se le ha evidenciado en buen número de mentiras. Lo del té ya lo tomaremos juntos, una vez termine su período, si es que llega a terminarlo, debido al mal manejo de situaciones como es en gran parte que la credibilidad y efectividad de la comunicación presidencial es muy pobre. Lejos de ayudarle a Colom y Doña Sandra les genera más frentes y menos apoyo. Para terminarla de amolar, reviso en las ediciones recientes de Revista …Yqué? y encuentro que el único artículo reciente que incluía el termino “los peludos” (mote que por cierto les puso El Periódico en su Peladero) era una entrega de la columna “Verdaderamente en serio” de Carlos Antonio Escoto, en la que hace referencia a esa coacción a los medios de comunicación con la publicidad estatal. Asumo entonces que Robles desconoce que la opinión no es aclarable, no en vano luchó para establecer ese principio el respetado periodista Luis Morales Chúa desde Prensa Libre, cuando el gobierno de Cerezo pretendía que se aclarara cada Editorial que le parecía desfavorable. A mi en lo personal me viene flojo si es peludo o no, su incapacidad es la que estorba a la gobernabilidad pues genera un exceso de anticuerpos y mina la confianza en la Presidencia. Cosa muy aparte es que, en mi opinión, su imagen más que la de un estratega de la comunicación se asemeja más a la del putito de turno de las altas esferas de gobierno. Pero esa, es mi opinión nada más.
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Guatemala, Junio 2009







