| DESAHOGANDO EL TINTERO... |
| La Banqueta |
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Temas pendientes que me han sugerido los lectores. A todo periodista le cuesta soltar la rienda, más aún cuando se trata de una columna de opinión y se acepta la premisa que la opinión que al lector le interesa, es la nuestra. Sin embargo, no siempre es así, y muchas veces los lectores nos sugieren qué tema podemos tratar y nos piden que cedamos nuestro espacio para dar a conocer hechos o situaciones de interés para los guatemaltecos. Así que, todavía celebrando nuestros 3 años recién cumplidos, aprovecho este espacio para desahogar el tintero y que sirva para que otros opinen…
SINDICATO DE TRABAJADORES DEL CONGRESO - Una lectora de nuestro blog en www.revistayque.com que firmó con el nombre Camila, me sugirió que investigase a cerca de “el Sindicato del Congreso de Guatemala y de la manera en que se vendió, y vendió también a sus trabajadores con tal que no les volaran las cabezas a sus personajes principales: Oscar Salic y Alfredo Tumax; quienes son los títeres del teatro y están dispuestos a cualquier cosa con tal de mantener sus plazas”. Para responder como se debe al requerimiento anterior, solicité al Congreso la información de la relación contractual de los señalados. La resolución 133-2009, firmada por Marysol González, Coordinadora de la Unidad de Información Pública, especifica, entre otras cosas, que “el señor Oscar Ovidio Salic Pineda, labora en este alto organismo desde el día 01 de Mayo del año 1994, con cargo al renglón 011, devengando mensualmente un salario nominal de catorce mil ochocientos setenta y uno con sesenta centavos (Q. 14, 871.60), ocupando el cargo de Técnico Legislativo, ubicado en recepción de documentos, de la Dirección Administrativa; y el señor Alfredo Tumax Cayax, labora en este alto organismo desde el día 16 de junio del año 1986, con cargo al renglón 011, devengando mensualmente un salario nominal de dieciséis mil novecientos noventa y ocho con nueve centavos (Q. 16,998.09), ocupando el cargo de Conserje II en el Departamento de Conserjería; III)”. A VER, ¿QUÉ OPINA DOÑA SANDRA? – El señor José Antonio Perdomo me envió una carta en la que me pide que publique sus inquietudes dirigidas a la Primera Dama de la Nación, Sandra Torres de Colom, relacionadas con sus programas sociales. A continuación les presento algunos extractos de su atinada misiva: “Desde mi infancia los habitantes de mi aldea, incluyendo mi familia y su servidor, sufrimos el embate de la sequía, la cual se tradujo lógicamente en la falta de alimentos, es decir lo básico como el maíz y el frijol…Un amigo y yo, decidimos hacer gestiones ante diferentes instituciones como el Ministerio de Agricultura, el Ejército de ese entonces, y la famosa AID, que tales gestiones no han obtenido respuesta alguna. Las gestiones que plasmamos a las referidas instituciones se concretaban a la perforación de pozos, para suplir las deficiencias de la madre naturaleza debido a la falta de agua por la irregularidad del invierno. … Ponga en evidencia la nefasta indiferencia de las administraciones anteriores tanto gubernamentales, privadas e incluso la comunidad internacional, léase la ONU y la FAO, que no se han preocupado en arrancar de raíz este problema, sin tomar en cuenta que es el área rural y sus pequeños agricultores los que alimentan a la mayor parte de la población urbana. Dejando por sentado que en el pasado no se han abordado con seriedad los problemas de las constantes sequías y sus consecuencias, considero que con la actual administración no está sucediendo lo mismo, por lo que despierta en mí la firme convicción que el actual gobierno está decidido a combatir este flagelo que se ha venido arrastrando desde tiempos ancestrales. Por lo tanto ruego a usted distinguido columnista que con dedicatoria especial a la Primera Dama de la Nación, le sugiera llevar a cabo soluciones de largo plazo, especialmente en el llamado corredor seco, como perforación de pozos, reservorios de agua de lluvia, y no paliativos como su programa de Cohesión Social que consiste en donativos para soluciones momentáneas, a cambio de implementar un programa que se podría llamar: “Un pueblo con irrigación para producción agrícola, será un pueblo libre de hambre”. Servidos por ahora estimados lectores pero sigan escribiendo. Hasta la próxima.
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Guatemala, noviembre 2009






