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Por Edy Bol
Me volví a escapar a Miami. Cuestiones de trabajo me llevaron a ese espacio que considero uno de los jardines más agradables y bellos de Los Estados Unidos, aunque para algunos snobs Nueva York o Chicago son más interesantes, cosa que no discuto aunque el argumento me resulta pendejo porque los puntos de comparación no existen: Miami es un área verde y las otras ciudades son selvas de concreto llenas de mitos, historia y arte, cosas que aunque no son tan profundas, tampoco faltan en el puerto floridiano.
Pues bien, llegué un miércoles del mes pasado y me la pasé encerrado desde ese día hasta el viernes muy noche en oficinas de abogados y serios y aburridos empresarios , en la famosa avenida Brickle. En todo el tiempo que pasamos negociando y discutiendo nos pudimos zafar en dos ocasiones a comer a lugares cercanos que recomiendo muy especialmente: “Novecento “y “Capital Grill”. El primero ideal para comer bueno y baratón, y el segundo muy muy elegante, con una atmósfera que podría calificar como sofisticada pero amistosa, y en el que la carne es de súper primera. Me llamó la atención observar casillas o lockers de vinos, ubicadas en un espacio tipo VIP, de tres personajes de nuestra fauna chapina: Ricardo “el Gato” Cortez, Julio Ligorría Carballido y Ángel González… ¡Salud!
El sábado fue el único día que tuve para dar algunas vueltecitas, ir a comprar algo de música y ponerme en contacto con el dueño de “A Great Place To Sit”, para adquirir entradas a tres conciertos que no me pienso perder por nada del mundo y que tendrán lugar este mes: el 7, Luis Miguel; Coldplay, el 9 y ni más ni menos que Madonna, el 26. Con eso logrado me quedé medio en la calle pero, como decía mi tía María: “lo bailado y lo comido no me lo quita nadie”.
Estando por el área de North Miami Beach, recordé una recomendación insistente que me hicieron unos amigos judíos-mexicanos muy queridos no hace mucho en una reciente visita que hicieron a Guatemala: “cuando vayas al mol de Aventura, sal de ahí para ir a comer y maneja 15 minutos sobre Biscayne hacia el sur, y al llegar a la 154 calle encontrarás el restaurante ‘Chéen Huaye’, que en maya quiere decir ‘Sólo aquí’. En ese lugar encontrarás la mejor comida del sur de México. Baste informarte que se ha ganado dos premios que otorga el Miami News y ha recibido los mejores comentarios de la sección gastronómica de ‘The Miami Herald’.”
Ante tan seria sugerencia me dirigí ahí. ¡Guao! Se trata de un restaurante pequeño que es manejado por la pareja de Marco Antonio Velásquez y Magna Vieira, excelentes anfitriones. El ambiente es casual, íntimo y especialmente rico. La comida, ¡Já! de chuparse los dedos.
Yo viví en México durante cinco años en al principio de los 80´s y desde entonces no sentía en el paladar ese sabor tan delicioso que nos despierta la VERDADERA comida mexicana. El shock gastronómico que experimenté fue tal que, aunque me encontraba totalmente solo, de pronto mi mente y corazón se llenaron de bellos, tiernos y sensuales recuerdos que viví en la tierra del mariachi, el tequila, el taco y mujeres bellas y dulces, donde uno de los últimos amores que tuve estuvo acompañado de buen cabrito, noble vino y epopeyas eróticas. Vinieron a mí visiones de instantes de mi adolescencia cuando el 69, el Chompipe en Bicicleta, Jugando Yax, Pollito asado, Armas al hombro, Pasión de Monos y Canto`ecama, entre otras, eran posiciones de todos los días. Bárbara,Maly, Julieta, Verónica, Lucrecia, Hilda, Mariela, Solchi, Violeta y Zulema son nombres de extraordinarios corazones, geniales mentes, divinas caras, carnosos labios, apetecibles pechos, adorables nalgas , invitadoras piernas y lindos piés que pude saborear una vez más, gracias a la generosa cocina de Marco Antonio.
¡Brindo por México, por ellas y especialmente por “Chéen Huaye”, ese genial restaurantito ubicado en la 154 calle de Biscayne, en North Miami Beach! No se lo pierda.
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