| LAS NOCHES CON FABRICIA |
| Gastro Sex & Sound |
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Antes de partir nuevamente hacia Miami, pues tenía un compromiso pendiente con ColdPlay, tuve una semana muy agitada en Guatemala. Primero asistí al llamado de Fabricia, una amiga italiana que goza mucho del teatro chapín, para ir al café-teatro “La Escudilla del Tecolote” y disfrutar de la comedia bufa “El Romeo y la Julieta” del reconocido actor, director y dramaturgo, Fran Lepe. La obra es protagonizada por la curvilínea Susana Morazán y el mismo Fran Lepe, acompañados por un excelente elenco. La obra completa fue un verdadero cague de risa, con un mensaje espiritual al cierre, lo cual asentó muy bien pues las comedias de teatro nacional no suelen tener ese valor agregado que lo deja a uno con un buen sabor de boca. Todo lo contrario pasó con el servicio de “La Escudilla del Tecolote” que si bien el pyrex de puyaso estaba exquisito, la atención de los meseros dejó mucho que desear, casi tanto como su insulsa carta de vinos. Pero no puedo negar que la pasé bien, sobretodo porque entre risa y risa logré colocarle un par de besos y sobaditas de pierna a mi acompañante, con quien quedé en asistir juntos para el concierto de Fito Paez unos días después.
Pasé por Fabricia unos minutos antes de la hora anunciada para el concierto de Fito, estaba hecha un caramelo envuelto, pues había mucho frío y llevaba puesto abrigo y bufanda. Llegamos al Teatro Nacional (Centro Cultural Miguel Ángel Asturias), y con la excusa de la larguísima cola que había para ingresar a la Gran Sala, fuimos a dar un paseo por esos pasillos y rincones que estimo dejó el maestro Efraín Recinos con especial dedicatoria para los enamorados, pues ahí, en unos de esos oscuros recovecos que pude destaparla un poco y probar su delicioso sabor. La verdad es que la piel de esa mujer despide un aroma y sabor que me recuerda mucho al algodón de azúcar… mmmm.
Entramos al concierto justo unos segundos antes que Fito hiciera su entrada al escenario. Fue un concierto verdaderamente de lujo, no por su nivel de montaje ni la magnificencia de la banda, sino por todo lo contrario, la calidad musical de Paez se engrandeció al presentar su repertorio al frente únicamente de un piano de cola, y algunas contadas intervenciones con guitarra eléctrica. Mariposa Tecnicolor, Al Lado del Camino, Dar es Dar, el Amor después del Amor y muchos éxitos más fueron coreados por el público en una noche inolvidable de intimidad con uno de los más grandes compositores contemporáneos de América Latina en donde prevaleció la obra musical y su efecto en la audiencia. Hasta Fabricia salió de allí más extasiada con los temas de Fito que como lo estuvo conmigo.
Finalmente, llegó el gran día, y yo partía para Miami para presenciar el concierto que tanto había esperado, el de la banda inglesa ColdPlay en el Bank Atlantic Center, casa de los “Hockey players” Miami Panthers. El lugar estaba abarrotado, con una significativa superioridad, en cantidad y calidad, de la audiencia femenina, dentro de la cual incluyo a mi amiga fotógrafa Paula Molina, quien tuvo el gesto de acompañarme y presentarme a una nueva amiga. El concierto estuvo genial, el espectáculo fue de los mejores que he presenciado y los temas fueron interpretados con el más pulcro de los sonidos. El único pelo en la sopa, si le puedo llamar así, fue que no tocaron la emotiva canción “Trouble”, que la estuve esperando durante todo el recital. De cualquier manera esa noche la disfruté mucho, y aunque partí solo hacia mi hotel, recibí en mi habitación una llamada de Fabricia, que bastante encendida me propuso me desvelara con una buena y prolongada sesión de sexo telefónico. La cuenta de llamadas del hotel salió carisisísima…
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Por Edy Bol







