| COMIDA JAPONESA Y UN BRINDIS |
| Gastro Sex & Sound |
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Diciembre siempre me hace recordar. Este año me ha traído buenos y malos momentos que he sobrellevado y aprovechado según el caso. Entre los buenos está la noche del concierto de Juan Luís Guerra, donde conocí a Melissa, una rubia de ojos claros y piernas preciosas que, a pesar de su evidente ascendencia caucásica, se mueve como negra en un ritual de vudú. La voluptuosidad de su cuerpo y la exhuberancia de sus movimientos me obligaron a dejar por un lado a mi acompañante de esa noche, que fui a descubrir no bailaba ni la macarena, y decididamente la abordé para hacer burbujitas de amor en su pecera. Resultó que la canche picante era además muy agradable y en contra de mi costumbre ─ habrá sido por el sentimiento de la época ─ la invité a salir nuevamente. Ella me propuso ir a un restaurante de comida japonesa y taiwanesa en la zona 9, llamado Ho Kiku, un pequeño local que aloja a un restaurante estilo cafetería, unas cuantas mesas y decoración oriental, donde sirven platos tamaño gigante y rollitos tan grandes que no caben en la boca. Cuando recibí una llamada que anunciaba la muerte de mi buen amigo, Chepe Zarco. Llevé a Melissa a su casa, disculpándome como pude. Me invadió por completo la idea de la muerte de Chepe. A una semana de navidad, me quedé pensando lo que habíamos perdido. Aunque haciendo un verdadero balance, paré pensando en lo que había ganado Chepe. Los buenos momentos que compartimos y sobretodo lo que me enseñaste, que la vida no sólo era placer, aunque sea el mensaje que usualmente profeso, sino que la verdadera felicidad surge de la felicidad de los demás, a quienes finalmente nos debemos. Pensé también en hacer las paces conmigo mismo, abrazar a mis seres queridos y comer con toda mi familia por primera vez en muchos años. Este año nuevo no bailé y el único trago que tomé fue en un brindis por Chepe Zarco, mi amigo y maestro. Sabiendo que sin duda, una parte de mí había trascendido, levanté mí copa diciendo: A Chepe, por lo que dejó en el mundo, en nuestra Guatemala y en todos los que tuvimos la suerte de haberlo conocido.
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Guatemala Enero de 2009







