| MI MUCHACHA Y YO |
| Gastro Sex & Sound |
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Dicho lo anterior, en esta ocasión quiero dedicarle este espacio a un tema que permanece tabú en nuestra sociedad conservadora: el sexo con la muchacha; una situación que sucede con mucho más frecuencia de lo que estamos dispuestos a aceptar, pero que sin lugar a duda figura entre las fantasías más frecuentes en la población masculina. Lamentablemente, este tema tiene un lado muy feo y oscuro cuando estas relaciones sexuales son forzadas, basadas en la imposición y en la relación de poder. No es a un abuso sexual al que me refiero, cuando digo sexo con la muchacha me refiero a un encuentro sexual ni más ni menos inapropiado que una cogidita con la enfermera, la abogada, la jefa o la secretaria, o para las mujeres, una revolcadita con un marine, un policía, un cirujano, un bombero, etcétera. En todo caso, un encuentro sexual de mutua aceptación que ofrece características específicas que lo hacen irresistible. Entre los atractivos específicos que ofrece la fantasía del sexo con la muchacha está el sentirse atendido, mimado, consentido pues. Además el hecho de compartir un alto grado de intimidad puesto que la muchacha conoce todos los rincones de tu vida privada. Como guinda al pastel, el sexo con la muchacha puede llegar a incluir un delicioso estímulo gastronómico, cuando se trata de alguien con buena sazón. En lo personal, agradezco haber tenido la oportunidad de disfrutar varias sesiones en las que la chica con la que me he encontrado, decidida a cumplirme una fantasía, se disfraza de mucama sexy y con plumero y todo juega su papel de consentidora. Pero si de experimentar la verdadera situación se trata, o sea “the real thing”, solamente me ha pasado en dos momentos de mi vida. El primero cuando era un adolescente en plenas vacaciones. Varias de esas abundantes mañanas en las que pasábamos solos ella y yo en casa, solían empezar cuando ella entraba para arreglar mi cuarto y yo seguía medio dormido en la cama. Mientras estaba ahí yo me esforzaba porque ella notara mi, según yo, admirable erección, y ella hacía su parte dejándome ver sus generosos senos que se podían apreciar perfectamente gracias a un exagerado escote que sólo usaba cuando nadie más estaba en casa. El día que yo tiré a un lado las sábanas y me quedé completamente desnudo, ella se sentó en la cama por primera vez y empezamos un juego que duró muchas mañanas de alegría, hasta que ella tuvo que dejar de trabajar para cuidar de su madre que estaba enferma. El segundo momento fue en una etapa más madura en mi vida. Vivía solo en mi apartamento y ella llegaba todos los días a limpiar y cocinar. Durante un tiempo en el que me sentía desanimado y pasaba mucho tiempo en casa, platicábamos largo y tendido. Cuando la plática se extendía demasiado ella se quedaba a cenar y, con el tiempo, fue creciendo la confianza al punto que la conversación a veces era acompañada con unas dos o tres cervecitas. Una de esas noches se nos hizo tan tarde que nos pareció mejor idea que ella se quedara a dormir en el cuarto de visitas. Fuimos a mi cuarto por una playera para dormir y lo que iba a ser un beso de buenas noches en la mejilla terminó siendo una explosión del deseo sexual reprimido por mucho tiempo. Durante dos meses aproximadamente, gozamos de una exquisita rutina: disfrutar de una buena comilona seguida de polvitos que solían coincidir con el final de la tarde. Tal vez los platos no sean tan seductores y elegantes como los de la cocina francesa, pero les aseguro que el sabor de los platos caseros como el pepián, las hilachas, el cocido o los chiles rellenos, jamás tendrá mejor combinación que cuando son seguidos por prolongadas sesiones de complacencias sexuales.
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Comentarios (5)
![]() escrito por nineth, septiembre 02, 2010
me facina la forma en q se expresa y q no le da pena nada
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escrito por Fernando, septiembre 10, 2010
Me gusta como hacen referencia a este tema, a mi me paso a los 17 años mi mama llevo a una patoja a mi casa para hacer oficios domesticos pero estaba bien desarrolladita porque ella tenia 20 años y pues aprovechate matias porque no es de todos los dias ahi aprendi a ser los rapiditos porque si nos cachaban ya se me armaba hasta posiblemente me obligaban a casarme con ella, esa epoca era buena porque uno no mide los riesgos, pues no paso nada es decir ella no quedo embarazada y se fue a su casa porque iba solo a ocuparse a la casa en los dias de vacaciones, pues ya no supe nada de ella, espero den mas historias asi o poderlos ilustrarlos con las mias, felicidades por la revista es muy buena.
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escrito por Topo, septiembre 22, 2010
He sido hace algun tiempo asiduo lector de la revista, pero especialmente de tu seccion, este mes no la encontre donde usualmente la compro y toco buscarla en la red. Te felicito por la columna, tu narrativa lo hace a uno bajar libros y divertirse cada vez que lo lees. Exitos y felicitaciones nuevamente, el de Guanacolandia estuvo muy bueno.
Bendiciones!!!! reporte abuso
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escrito por Romeo, octubre 14, 2010
Cuando mi hermano, dos años mayor que yo, empezó a ponerse inquieto con el tema, mis papás decidieron que no habría más muchacha en la casa, así que yo no tuve oportunidad de jugar a la "casita". Sin embargo, ¿para qué son las muchachas de los amigos vecinos?
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escrito por cuazin, diciembre 16, 2010
a mi tambien me paso.. para empezar cuando yo tenia 17 en mi casa dieron habitaciones en alquiler a estudiantes de enfermeria.. ya se imaginan ustedes que experiencia tenian esas patojas contra tan inocente muchacho.. por otro lado jaja que locuras aventureras con las muchachas, no fue hasta que yo tenia 19 años a mi casa llego una muchacha de 17 a la cual desde el primer dia le puse el ojo y creo q ella igual a mi y cuando hubo oportunidad 'me sometio en sus deseos'...
felicidades. reporte abuso
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Guatemala, Septiembre 2010







