| ¿NAVIDAD? |
| Guerrilla de Dios |
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Guatemal, Dic 09 Para bien o para mal. Jaime Morales Quiero en esta oportunidad contarles que cuando mis hijos salieron de vacaciones, empezaron a preguntar cuando pondremos el árbol de navidad, y yo les dije que dentro de unos días. Como son niños y ya veían en la televisión que había anuncios navideños, y en varias tiendas de los centros comerciales también había adornos navideños, insistían más, por lo cual decidí armar el árbol y que ellos lo decoraran.
Ahora siguen con lo de los regalos que quieren para navidad, a ellos ya se les habló tanto en casa como en la congregación a la cual asistimos, que no existe Santa Claus, que los padres son los que les compran los regalos, y qué es lo que realmente se celebra ese día. Pero, ¿sabe usted qué celebramos?, creo que sí, pero al igual que muchas personas en esos momentos nos olvidamos que el festejado es nuestro señor y salvador Jesucristo, ya que es el nacimiento de Él el que deberíamos de celebrar, el festejado debería ser Él, los regalos deberían ser para Él, etc. ¿Qué hemos hecho de la Navidad?, ¿se ha puesto usted a pensar qué quiere decir esa frasecita muy repetida "feliz Navidad"? Cada año se celebra Navidad. Todos festejan la Navidad: cristianos y no cristianos, creyentes y ateos, ricos y pobres, todos; pero pocos saben su significado. ¿Qué hemos hecho de esta fiesta? La hemos desfigurado. Cuando se acerca el 24 de Diciembre lo que hay es una agitación enfermiza en torno a las cosas materiales. Todo para poder decir: “¡ah! qué buenísima estuvo la Navidad.” O quejarnos: “la Navidad ya no es como antes.” Pero... ¿Qué es lo que celebramos? ¡No lo sabemos!, o no lo tenemos presente. Pero para que lo tengamos claro, a continuación les defino lo que NO es Navidad: - Navidad no consiste en armar un arbolito y embellecer la casa con luces, adornos, pero dejando las mentes y los corazones como están: vacíos o llenos de egoísmo y rencor. - No es una oportunidad para que los padres de familia, regalando juguetes a sus hijos, acallen el remordimiento de no haberles dado el tiempo y el amor que necesitan para su feliz desarrollo. - Tampoco es una ocasión para desearse hipócritamente: “Feliz Navidad”, y darse un abrazo momentáneo cuando después se pasa el año entre odios, envidias, peleas, etc. - No es una oportunidad para que los hijos exijan caprichosamente regalos caros a sus padres, quienes por darles gusto endeudan su futuro. - No es un motivo más para realizar reuniones donde, el dinero tan duramente ganado, se derrocha. - No es un motivo para preparar grandes banquetes, mientras hay gente que se muere de hambre. - No es un pretexto para organizar fiestas donde se come, se bebe y se baila desenfrenadamente y luego quedar más vacíos que antes. ¡No!, Navidad no es ninguna de estas cosas. ¿Qué es la Navidad entonces? El 24 de Diciembre, aunque bien sabemos que no es la fecha exacta, recordamos algo que pasó hace más de 2000 años: Cristo nació para salvarnos. Podemos decir que la Navidad es Jesús vivo en cada corazón que lo recibe como su Salvador. No debemos pensar tanto en lo que tenemos que comprar, sino en la unión familiar, en reconciliarse con su esposo (a), padre, madre, hij@s, amigos, vecinos, etc. Preocuparnos de ver sí entre nuestras familias y/o conocidos hay alguno que sufre y llamarlos a compartir nuestra alegría. Y cuando lleguen las 12 de la noche dar gracias a Jesús por haber nacido en nuestros corazones y orar para que nazca también en el de toda las familia del mundo. Bendecirlo por haber venido al mundo a dar su vida por nosotros. Esto es la Navidad. Sí nada de esto pasa en nuestras vidas, entonces sí ¡qué pena! Aunque hayamos comido, bebido y bailado hasta decir "basta", ésta habrá sido una triste y vacía Navidad más. Es bueno dar alegría a nuestros hijos y familia en Navidad, siempre que no olvidemos explicarles de qué se trata: “Navidad es la fiesta del nacimiento de Jesús, el Hijo De Dios, que vino al mundo para salvarnos de nuestros pecados.” Recíbale hoy en su corazón para que Jesús nazca y viva en usted para siempre. Un día yo también le pedí a Jesús que naciera en mi corazón. Por eso, mis queridos lectores, puedo decirles ¡Feliz Navidad y prospero año nuevo! Porque Jesús fue el mejor regalo que pudo llegar a mi vida. Él cambió mi existencia, llenándola de gozo y de paz. ¡Qué delicioso es saber que durante todo el año, pasamos por momentos difíciles, pero que al final del año podemos recordar que un día cualquiera - la fecha no es importante- nació el Redentor de nosotros los pecadores!
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