| El Aborto II |
| Guerrilla de Dios |
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Jaime Morales En mi anterior columna me referí al aborto, su significado, e implicaciones desde una perspectiva bíblica. Reconocí que constituye homicidio y del tipo más atroz, el de un alma inocente y sin culpa, esto según el Santo Libro, merece castigo tan o más drástico que por cualquier homicidio. No obstante, si hubiese una excepción para esto, debería ser únicamente el caso en donde un aborto realmente resultaría en más vidas siendo salvadas, como si no hubiera habido ningún aborto. ¿Qué quiere decir esto? Pues en los casos que el aborto es considerado una medida viable, tales casos son incluso contemplados en legislaciones de otros países como abortos legales. A lo que debo señalar, que siempre se trata de una DECISION racional y premeditada, y por lo tanto, algo por lo que habrá que responder ante el Señor. Nos falta ver en la práctica, cuántos de tales casos podrían ocurrir: Cuando previenen la muerte de la madre, más aún cuando existen otros hijos que de ella dependen; entonces la medida se toma como una decisión en pareja. Cuando el feto se encuentra en condiciones de “inviabilidad”, es decir que probablemente muera antes o poco después de nacer. Caso similar es el de los niños que nacerán con algún problema, deformidad o discapacidad. Esta es una situación que yo viví de cerca con unos muy buenos amigos, su hijo fue diagnosticado con síndrome de down antes de nacer, no obstante, ellos decidieron tenerlo. No con pocas penas, el día de hoy, considero que es una historia de éxito, ya que el joven de 25 años ha completado el nivel de sexto primaria. Imagínense todo a lo que sus padres hubieran renunciado de haber decidido proseguir con la recomendación del doctor. La violación, esta es quizá una de las aristas más atroces. Me cuesta aceptar que en este mundo existen padres que violan a sus hijas, pero es una realidad y como tal, merece consideración. También resultan niñas embarazadas de otras maneras no menos enfermas. Es en estos casos que la decisión recae sobre alguien más que la criatura, y serán esta o estas personas quienes tendrán que responder ante el Señor. En situaciones similares, vemos jóvenes irresponsables que se exponen al peligro, andan en discotecas a las tres de la mañana y luego aparecen llorando ante sus padres contando que les pusieron algo en el trago, no me malinterpreten, mi corazón está con ellas y con sus familias, ¿pero qué andaban haciendo en una discoteca a las tres de la mañana? Así mismo, hay variables en las que la misma pareja comete la violación, en estos casos ya la decisión recae sobre la madre directamente, y ya es una cuestión más delicada; incluso hay algunas que toman la medida simplemente porque el padre de la criatura “no se hace cargo” aunque la relación sexual que dio origen a esa vida fue consensuada, pero eso ya es otro tema. Finalmente, los que tendrán que rendir cuentas, son los que autorizan la medida, sin importar los motivos que la y los que la ejecutan, por supuesto. Pero la Biblia también provee los pasos necesarios para resolver el "dilema" del aborto para aquellos que están deseando respetar sus enseñanzas: (1) Huir de la fornicación. (2) Aprender a amar, apreciar, y cuidar su bebé. (3) Aprender a confiar en Dios para que le fortalezca en lo que usted y su hijo necesitan para enfrentar cualquier dificultad que la vida traiga. Estudie Su palabra, ore y busque la ayuda de otros cristianos. (4) Ayude a otros que tienen problemas o necesidades causadas por el nacimiento de un bebé (pobreza, deformidad, necesidad de simpatía, etc.). (5) Hable claro en defensa de la vida y contra el asesinato deliberado de humanos inocentes. Debemos tratar de librar a aquellos que van a ser muertos (Prov. 24:11-12). Debemos reprender el pecado, no comprometernos con él (Efe. 5:11; 2 Tim. 4:2-4; Prov. 28:4; Gál. 6:1; etc.). ¿Qué debería hacer una mujer si ha abortado un bebé y ahora comprende que lo que hizo fue incorrecto? No necesita gastar el resto de su vida con la carga de una culpa no perdonada. La Biblia nos dice que el aborto es incorrecto, pero también da algo más que las creencias humanistas no pueden dar - un origen de verdadero perdón para la culpa. Dios es un Dios misericordioso que perdonará si venimos a El acorde a Sus condiciones. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19) Lea y obedezca estos pasajes: Rom. 1:16; 6:3-4; 10:9-10; Marc. 16:15-16; Hch. 17:30; 2:38; 22:16). Que Dios le bendiga
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Guatemala, Mayo de 2010







