| SIN ELLA, NO ESTARIAMOS AQUÍ |
| Linaje |
Guatemala Mayo 2009Por: Etznab Tijax Una de las celebración más esperadas del año, después del Día de la Amistad, el Cariño, el Amor, y todas sus manifestaciones, es la celebración a quien nos trajo a este mundo llamado Tierra. Cómo se está yendo el año, miren que ya estamos en el mes de ellas, de las abnegadas mamás. Esta celebración con origen griego, es una festividad que conmemora a las madres, aunque en cada país se celebra en diferentes fechas, para el caso de Guatemala, es este 10 de mayo. Mientras que en Nicaragua, por ejemplo, a las mamás las agasajan cada 30 de mayo; en España, cada primer domingo de mayo; en Argentina, cada tercer domingo de octubre; mientras que en Panamá, cada 8 de diciembre, cuando se celebra el Día de la Inmaculada Concepción. Ya ven, cada uno con su fecha. Leyendo encontré que las primeras celebraciones del Día de la Madre, se remontan a la antigua Grecia, donde rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Mientras que los romanos, un tanto copiones, llamaron a esta celebración “La Hilaria” cuando la heredaron de los griegos, y se celebraba cada 15 de marzo en el templo de Cibeles con actividades durante tres días. Fueron los primeros cristianos quienes transformaron estas conmemoraciones en honor a la Virgen María, la madre de Jesús. De ahí que en el santoral católico, el 8 de diciembre, se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción; como ya les había dicho, en Panamá, en esa misma fecha se celebra el Día de la Madre. En Inglaterra, no se cómo es ahora, pero en la escuela me enseñaron que en el siglo XVII, había una celebración similar, también a la Virgen pura, que se llamaba Domingo de las Madres; ahí los niños y jóvenes iban a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus santas mamás. En tanto que los gringos, desde 1905 vienen celebrando, cada segundo domingo de mayo, el Día de las Madres; y en 1912 crearon la Asociación Internacional del Día de la Madre, con el objetivo de promover la celebración. Finalmente, en 1914, el Congreso estadounidense aprobó la fecha y la declaró fiesta nacional. Más tarde otros países, entre ellos, Guatemala, se adhirieron a esta iniciativa y luego la celebración se lleva a cabo en fechas similares. Como ven, no es más que otra copia de celebración que hemos adoptado. Aunque independientemente del origen de la celebración, a las madres deberíamos agasajárlas no sólo un día al año, sino que constantemente, cada mes, cada día, cada hora, no sólo por su esmero, sino por su dedicación y sobretodo, por su amor incondicional y porque sin ellas, no estaríamos aquí y, ni yo hubiera escrito estas palabras, ni usted las habría leído. Así que corra y abrace a su mamaíta y dígale que la quiere. Y si no la tiene, deséele lo mejor, y si ha partido, pídale su bendición que, desde el cielo lo está viendo. Y finalmente, desde este espacio, aprovecho para felicitar a esas madres bien padres que han sumido papeles dobles, no sólo entre los ladinos, sino que también todas esas mujeres indígenas del país que se han quedado solas mientras el compa se fue a buscar un futuro mejor al Norte. Vaya pensando qué le va regalar a la suya, puede que no sea algo material, propóngase visitarla con más frecuencia; eso a ellas les encanta, al menos es el pedido de quien me trajo al mundo.
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