| SANA, SANA, CASTRESANA; SI NO SANA HOY.. |
| Linaje |
Guatemala, Febrero de 2010Etznab Tijax No me diga que no, cuando ni bien escuchó el informe del español, el doctor Carlos Castresana, director de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, sobre que el Rodrigo Rosenberg se mandó a matar, usted dijo: Ja la gran… eso si está de la… sólo eso faltaba muchá…
Pero ni modo, conforme pasaron las horas y los días, con las opiniones de los expertos, la presentación de la investigación fue tornándose en una verdad que ahora corresponde a los tribunales ratificar o descartar.
Evidentemente el doctor Castresana está jugando un papel de salvador, redentor, casi Jesucristo (con el perdón de Dios por la escueta comparación), porque es quien aparece con la capa casi del Chapulín Colorado, para decir que este cuento se ha acabado. Y ahora quién podrá salvar a la justicia de la injusticia: “Yo, el Castresana”. Porque la justicia sana o sana, en manos de Castresana, si no sana hoy, sanará mañana. Al final de cuentas, de todo esto –lo del Rosenberg-, nada me importa, y no lo digo únicamente yo, lo dice también mucha gente; porque ojalá así actuaran para esclarecer cada vez que matan a un pobre cristiano que maneja bus o que se dedica dignamente a cualquier otro trabajo para mantener a su familia. No, ahí si no está el Chapulín Colorado para decir que la tragedia ha terminado. Es la impunidad, la falta de justicia que roba el sueño a miles de guatemaltecos. Este caso llamó la atención porque estuvieron involucrados –señalados- los meros meros, hasta el mismo Colom. Aquel ahora, con el trabajo de la CICIG, sale en caballo blanco, pero sólo con esto, porque sigue a pie con la violencia generalizada, la pobreza y tantos males más que sufrimos, sin dejar a un lado la falta de pisto, de trabajo y de comida. Con esto no estoy pidiendo que me incluyan en Mi Familia, porque da vergüenza decir que Progresa, si seguimos descalzos y con hambre. Ay señor licenciado Rosenberg, si usted se mandó a matar, que Dios lo perdone, porque al menos logró que ahora exista una luz de justicia, porque ya ve, al fin dicen que se aclaró su caso. Ojalá pues casos donde estén involucrados los pobres también se aclaren. Así que la justicia debe sanar, porque está herida, junto al dolor de muchas mujeres y niños que la violencia y la inseguridad les ha arrebatado a maridos y papás. Ahora que sana sana le dio un golpe a la impunidad, esperaríamos que fuera también en todos los casos. Al menos ya ven, hay esperanza de que la violencia se combate con inteligencia, pero no de aquellos unos, sino de la CICIG.
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Guatemala, Febrero de 2010







