| CUANDO LOS HOMBRES COMIENZAN A TEMERLE A LAS MUJERES |
| DANILO ROCA OPINA |
Cuando las soldadescas dirigen las batallas y dejan en la retaguardia a sus generales, la victoria tendrá sabor de mujer.Danilo Roca Aún cuando los cuadros más significados del partido de don Otto, no se reponen de la decisión del dirigente máximo de esa organización de colocar en la secretaría general a doña Roxana, comienzan a digerir la medida que violentó un corrimiento de iguales entre iguales, que desencajó caras y hace prever en el corto plazo disputas internas que terminen con esa disciplina cuartelera donde sólo se admite un general y el resto puja, sin cuadros intermedios, por mantenerse de soldados. ¡O General o soldado raso! Quizá lo más significativo de esta decisión es que saca de la vorágine cotidiana de la confrontación política, especialmente en relación al partido de gobierno, a Pérez Molina, quien debido a la exposición pública cada vez más clara de la esposa del presidente, podría reflejar en una sociedad en transición hacia la tolerancia de género, una lucha mucho más civilizada y menos desgastante, la pugna entre doña Sandra y doña Roxana. Como secretaria General del Partido más notorio en la oposición, frente a la líder indiscutible del partido oficial, permitirá a don Otto hacerse el sapo y no lucir poco caballeroso, por tener que referirse despectiva o confrontativamente contra una dama que doma y manda. La decisión de Pérez Molina en consecuencia es una aceptación tácita a la precandidatura poco encubierta de la señora de colóm, pendiente de pasar el filtro de la limitación constitucional, que de acuerdo al criterio de algunos juristas tiene impedimento legal, en controversia con quienes igualmente equipados de doctrina jurídica afirman lo contrario. De momento, el propio presidente ha desvelado su premonición de repetir en el ejercicio de poder público un segundo período constitucional y, es evidente que esa predisposición al riesgo, no la tomaría por ninguna otra persona en su partido que no fuera él o su propia esposa. Siendo más clara la prohibición en relación a su reelección, la lógica de un análisis simple pone como única alternativa a su esposa. La decisión tomada en el patriota se adelanta a esos hechos, poniendo al frente de su partido a otra mujer, no para que aspire a ser la contrincante de doña Sandra, si es que supera el análisis jurídico de su candidatura, pero será útil para confrontar abiertamente, de mujer a mujer, en planos de jerarquías políticas importantes, la cada vez más clara intención de los sectores oficiales. Después de don Alvaro y ahora doña Sandra, la UNE parece un galeón español dirigido por dos capitanes, y en sus entrañas, remeros innominados, que no se atreven a salir a tomar el sol, ni ver a la cara a sus dos conductores, mucho menos, discutirles un milímetro el control de la nave. Eliminados paulatinamente dirigentes con calado propio, la plebe acepta como única conducción las de aquellos que pusieron nombres de cargos públicos a sus desconocidos rostros y que a la fecha, por puro milagro de Dios, no han hecho naufragar las intenciones de sus capitanes. Un Meyer, abatido por el peso de su propio prestigio, que contradictoriamente se constituyó en enemigo de su carrera política. Hoy, víctima de las más asquerosas maniobras judiciales, lucha por demostrar su inocencia frente a instrucciones que en su contra, cumple el Ministerio Público, avasallando jueces y magistrados que ante a una vindicta pública exacerbada, en un escenario preparado para ajusticiarlo, lo vienen apabullando con siniestra y descarada violación al debido proceso, mancillando todas las normas que garantizan el principio de inocencia, llegando inclusive a prevaricar, con tal de cumplir las instrucciones de sentar un precedente con el único sindicado, que en toda su vida, no había confrontado ni siquiera una infracción de tránsito. Desde luego y con conocimiento de causa, puedo garantizarles que se luchará para que no se consume esta bajeza. Empobrecida pues la dirigencia política nacional se inicia una extraña lucha por acreditar nuevos liderazgos, difíciles de entender por un pueblo que todos los días denuncia la ausencia de líderes. Acabados en ese proceso de destrucción institucional que no respetó ningún límite que no fuera la destrucción de dirigentes, partidos y ahora instituciones, logrando finalmente descarnar al Estado, que sin trapos ni harapos con que cubrirse, luce todas sus miserias cuidadosamente laceradas por quienes abominando del Estado, del gobierno y sus instituciones fundamentales apostaron a la codicia y control económico de todos los procesos de la sociedad. Productivos pero sin controles, amigos de las instituciones del Estado, siempre que éstas fueran inútiles para satisfacer las necesidades de la sociedad, pugnando por el surgimiento de nuevos líderes, siempre y cuando estuvieran a disposición de sus designios. Desfigurado el Ejecutivo, desacreditado el Legislativo, procuran finalmente llevar al Judicial a los últimos límites de la tolerancia ciudadana. Sin gobierno, sin instituciones y sin dirigentes ¡En la anarquía!, veremos finalmente si tenemos la capacidad de no comernos los unos con los otros, en un festín diabólico que ni Dante en su Divina Comedia, hubiera sido capaz de imaginar.
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Cuando las soldadescas dirigen las batallas y dejan en la retaguardia a sus generales, la victoria tendrá sabor de mujer.






