| DANILO ROCA DE FOLGAR |
| DANILO ROCA OPINA |
|
Danilo Roca de Folgar Por Danilo Roca
Se inicia un nuevo año, y yo quiero comenzarlo reconociendo en la mujer, méritos suficientes como para exigir la modificación del artículo 108 del Código Civil que prescribe el “Derecho” de la mujer de agregar a su propio nombre el apellido del esposo.
Y ¿porqué no? Con esa nueva y poderosa tendencia de la mujer contemporánea a transformarse en cabeza de león, dejando a muchos pretenciosos conyugues como cabeza de ratón, sin aceptar que a lo sumo deberían ser cola de león.
Yo acepto con humildad, que ahora llegue a mi casa, correspondencia que delimita, contra toda la tradición machista de nuestra cultura, las jerarquías que en la esfera de de acción de mi compañera, se hace notar con sobres titulados así: Señora Annabella Folgar de Roca y esposo. Y confieso que me cuesta mucho aceptar la realidad, de tener que ser el segundo en saludar al anfitrión, cuando se trata de una recepción oficial, y por eso me he condenado al ostracismo, de mi casa, dejando que mi hermosísima y bella esposa arribe solitaria a esos eventos. Ya les contaré el día que finalmente acepte ser el segundo de abordo.
Desde luego, esa cultura campea en todas las esferas de la vida guatemalteca, tanto así, que hace más o menos un mes, la Presidenta de la Cruz Roja Guatemalteca, impresionó a los delegados de 178 países, que reunidos en Nairobi, Kenia, África, se convocaron para elegir a la nueva directiva mundial con sede en Ginebra Suiza.
El nuevo presidente mundial, un príncipe de la familia imperial japonesa, derrotaba al candidato de mi esposa, Mario Villaroel, un venezolano con grandes atributos, que con todo su prestigio no pudo contra la aplanadora diplomática de los nipones, que hicierorn de sus embajadores, portavoces del candidato imperial, al extremo que un funcionario de relaciones exteriores de nuestro país, a pedido de la representación diplomática del “Imperio del Sol Naciente”, se comunicó con la Cruz Roja Guatemalteca, pidiendo el apoyo para el príncipe Konoe.
Ignoraba nuesra cancillería, que una guatemalteca era postulada por América para ocupar un cargo en el gobierno mundial, de las sociedades de la Cruz Roja, media luna roja y diamante rojo que engloba a 186 países, al parecer, un poco más que los que pertenecen a las Naciones Unidas.
Doña Annabella ganó. En la posición para la que fue postulada, 129 países votaron por ella, uno menos, que los 130 que obtuvo el postulado por los Estados Unidos de América. El segundo cargo más votado, a favor de la primera mujer y primer representante de Guatemala que ocupa tan distinguido cargo en 87 años de existencia de Cruz Roja Guatemalteca, en donde por cierto, fue la primera fémina en ocupar la presidencia en toda su historia.
¡Bueno, dijo el señor de Folgar! Un sonado triunfo para Guatemala le quitará alguna línea a la trágica y descalificante nota cotidiana de la prensa nacional. ¡Que va! NI una línea, ni un solo comentario. Doña Annabella no pertenece a ese grupo de moda en el país, consentidos de la prensa y que reclaman desde sus páginas, un constante y choleresco enfrentamiento. Ni tampoco al grupo de otros, pero fundamentalmente de otras, que elegidas por grupos elitarios nacionales o internacionales, con la suma de unos 15 votos de siglas rimbobantes y a veces inexistentes, se han transformado en la vanguardia de la noticia nacional, opinando, desde el estado del tiempo y la culpa del gobierno porque no llueve, hasta la cotización del dólar frente al oro, en la economía mundial.
Todólogos y todólogas cuyas caras grabadas en la memoria colectiva por repetitivas, nos enseñan el abismo en el que estamos a punto de caer, al día siguiente, desde hace muchísimos años.
Esos agoreros con buena prensa, que empujan las buenas noticias hacia afuera del tabloide o de las cámaras de televisión o micrófonos de radio, para seguir velando, desde el terreno de los buitres, la larga agonía de este pueblo, que afortunadamente sobrevivirá, como lo ha hecho siempre, frente al fatalismo de quienes estando en la oposición maldicen y cuando llegan al gobierno son maldecidos, por quienes esperan el turno de maldecir para picotear a ese eterno cadáver en perspectiva.
Esa es la pobreza de nuestro medio, ¡Que le vamos hacer! Un pueblo ausente del drama entre la vida y la muerte, negada por quienes tienen la obligación de proteger la vida, exaltada por quienes transforman en votos, la muerte de los inocentes.
Quizá por eso me refugio en el de Folgar. Evitando que doña Annabella decida de repente anular el de Roca, como pesado derecho del artículo 108 del Código Civil. Ya se le adelantó doña Ninnette que borró a don Polanco de un plumazo, quizá ella para evitar que la población se diera cuenta, que en el cuento, los dos salen al mismo tiempo a contarlo. O, como doña Roxana, que le gusta más el Valdetti que el de Paz del buenazo de Mariano, Y no digamos de doña Rigoberta que ni por asomo puedo recordar, por ignorarlo, el apellido del señor de Menchú.
En fín, nuevos vientos que también se darán en la política, así don Arístides Crespo de FRG, ahora será de Patriota, junto con otros diputados que después de estar casados con los señores partidos que los llevaron al poder legislativo, calzoncillos en mano se irán en busca de apellidos con más recursos para tenerlos contentos. Es como las amantes y los amantes en busca de chequeras frescas que les compren camisola nueva.
Mi amigo Vinicio Cerezo, aún mantiene ese liderazgo, que se rinde en estos tiempos ante las mujeres. Doña Sabrina sigue orgullosa manteniendo el de Cerezo. Don Álvaro, el de “la loba”, mantiene su ascendencia sobre el Arzú de doña Patricia. Y hasta Castresana que según me han contado puede hacer víctima a su apellido, con el de una muy buena amiga mía, que terminó recientemente el período de su gestión.
Quizá el que más riesgos tiene de acompañarme en la soledad del destierro frente al protagonismo de esta nueva generación de mujeres, sea el otro Álvaro, que de recibir correspondencia encabezada con su nombre, puede pasar a ser: Don Alvaro Colóm de Torres. Y si la suerte y la Corte de Constitucionalidad se lo permite quizá a ser: “Señora Sandra Torres Presidenta de Guatemala y esposo”.
Márca esta página en tus favoritos
Postealo en tu perfil Social
Recomienda esta página
Comentarios (0)
![]() Escribir comentario
|
Guatemala, Enero 2010







