| LA NIÑA QUE SE COSIÓ LA BOCA |
| Leyendas de la Nueva Era |
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Por Guayo Méndez La historia de este personaje tiene su origen en las aldeas y caseríos más ignorados del país, en las comunidades que enfrentan diariamente el desafío del hambre y la enfermedad, y cuyas ilusiones de progreso y bienestar han sido sumidas bajo décadas de abuso, explotación y olvido por parte de los gobiernos de turno y de los poderes ocultos que les controlan.Ella era la menor de 9 hijos en una familia de campesinos. Su madre se dedicaba a mantener vivos a sus hermanos pequeños, y su padre junto a sus hermanos mayores (de 12 en adelante) trabajaban para una compañía algodonera que les pagaba, en conjunto, lo suficiente para apenas alimentar pobremente a una familia de 3. Su padre, cautivo por la ignorancia y el resentimiento, no pudo hacerle frente a la frustración y depresión que le causaba el ver a su familia constantemente luchando contra el hambre, y en repentinos arranques de pánico y ansiedad, tomaba el dinero de la quincena para pagar las cuentas de la cantina, aquella puerta cobarde que le permitía olvidar por un rato los rostros hambrientos de su mujer e hijos que tristes le miraban a los ojos buscando una señal de esperanza. La pequeña, bautizada por sus padres bajo el nombre de Lucía, nunca tuvo la posibilidad de huirle a la realidad, y fue testigo involuntario de escenas trágicas de llanto, dolor y hambre, mucha hambre. Ella, diminuta criatura, de manera incomprensible para el resto de la familia se negó a mamar, se negó a beber, se negó a comer de lo poco que había. Su madre y sus hermanos luchaban constantemente por alimentarla, abriéndole por la fuerza la boca y forzándola a tragar. Para ellos era inconcebible que la nena no quisiera comer, y pensaron en algún momento que se trataba de un mal del demonio. Pasaron los años, los tratamientos con hierbas, las limpias con ramas, las fregadas con agua bendita, y muchas otras cosas, y la “Lucha”, como le apodaban, continuaba negándose a comer. Aquella niña desnutrida que la aldea pensaba moriría pronto de hambre; pudo sobrevivir con los escasos alimentos que su madre con amor y mucho sacrificio pudo brindarle, llegó a ser mujer. A pesar de tener una constitución extremadamente raquítica y una apariencia famélica, su organismo desarrolló la capacidad de adaptarse y sobrevivir con poquísimas cantidades de nutrientes. Trabajaba en los quehaceres mínimos de la casa pues era débil y dormía la mayor parte del tiempo. Una tarde, su madre cayó muerta por una infección que no pudo tratar, y Lucha salió a buscar a su padre a las cantinas. La tristeza y el desconsuelo le inundaron cuando encontró a su padre muerto tendido en el suelo sucio de la cantina “La Llorona”. Lentamente se arrodilló junto a él, y lloró por horas sobre la camisa de su padre empapada en vómito hasta quedarse dormida por el debilitamiento corporal y emocional. Al día siguiente, Lucha despertó en el lugar vacío, contempló unos segundos el cadáver de su padre, y luego arrancó su camisa y rompió la botella que aún tenía su mano. Recogió un pequeño pedazo de vidrio y abrió varias heridas al rededor de sus labios, juró que nunca más probaría comida alguna en memoria de su madre, y con los hilos que desprendió de la camisa de su padre, coció su boca y la cerró para siempre. A los pocos días Lucha murió, pero hasta el día de hoy se escuchan relatos de adolescentes bulímicas y anoréxicas de familias adineradas que juran haber visto el rostro de una joven con la boca suturada y sangrante, la ven en los espejos de los baños o en el fondo de los inodoros en donde arrojan la comida. Algunos aseguran que los desordenes alimenticios de este tipos son la venganza de Lucha… la niña hambrienta.
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La historia de este personaje tiene su origen en las aldeas y caseríos más ignorados del país, en las comunidades que enfrentan diariamente el desafío del hambre y la enfermedad, y cuyas ilusiones de progreso y bienestar han sido sumidas bajo décadas de abuso, explotación y olvido por parte de los gobiernos de turno y de los poderes ocultos que les controlan.







