| EL REVOLORIUM TREMENS |
| Leyendas de la Nueva Era |
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Juana, una señora de nuestro país, lo padece. Igual que ella, millones en Guatemala son víctimas de esta mal llamada “enfermedad”. Ya Neponuciano Ostroviak lo identificó como un “demonio epidémico” que se apodera de los espíritus débiles que han tenido el privilegio de haber vivido en cuerpos que procrearon y, después de haber compartido un hogar o haber vivido en matrimonio, se enfrentan al caótico dilema de la separación o divorcio. Algunos estudiosos del tema aseguran que el “Revolorium Tremens” es pariente cercano de la enfermedad del alma reconocida por los religiosos como ODIO. Y sus síntomas son demoledores para uno de los que en algún momento formaron la pareja. A veces le pega al hombre y la mayoría de las veces a la mujer. Consisten, los síntomas, en actitudes de muy baja calaña: exigencias económicas ridículas, agresiones verbales y físicas de poca altura, amenazas, gritos, empujones, trampas, mentiras y, lo más deplorable: manipulación de los resultados de la procreación, es decir de los niños, de los hijos de la pareja. El caso de Juana es macabro: después de haber realizado todo tipo de bajezas que incluyen hasta el robo de dinero a su ex cónyuge, incluye engaños a sus hijos a quienes les dice que el padre no los quiere lo suficiente, que no le importa su salud y hasta que no les dará regalos para sus cumpleaños y Navidad. Aparte les dice que su progenitor no quiere verlos y que por eso deben permanecer con ella. No hay límites. A esta maldición del alma y el espíritu se le ha tratado de combatir con todo tipo de soluciones que incluyen desde medicinas comunes y corrientes hasta exorcismos, pasando por electroshocks y aplicaciones masivas de supositorios, pero, igual que el Cáncer, no ha podido ser vencida. Leyenda, mito o maldición, el “Revolorium Tremens” continúa con su reinado de destrucción y la raza humana está hasta el día de hoy condenada.
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Por Guayo Méndez







