| NEDA Y OBED |
| RIP |
Guatemala, agosto 2009Los asesinatos de dos jóvenes pacifistas en resistencia. Chanok Irán y Honduras viven situaciones similares de opresión. En Irán la opresión la ejerce el fraudulento gobierno de Mahmud Ahmadineyad, mientras que en Honduras la ejerce el gobierno golpista de Roberto Micheletti. Ambos asesinos, cada cual con su milicia, han ejecutado las vidas de dos jóvenes que protestaban pacíficamente. A Neda, en Irán, con un disparo al pecho, a Obed, en Honduras, con un tiro a la cabeza, como si así se pudiera matar las ideas nacionalistas y el amor a la patria.
Sábado 20 de junio 2009, Teherán, Irán.- Miles de manifestantes salen a las calles de la ciudad de Teherán, para participar en otra de las marchas pacíficas en contra del gobierno de Mahmud Ahmadineyad. El fraude en la reelección del candidato de la extrema derecha iraní, Ahmadineyad, había sido demasiado evidente. Todas las encuestas de intención de voto indicaban que ganaría el candidato reformista Mousaví, sin embargo, de la noche a la mañana, se pretende hacer creer a la población que Ahmadineyad era el arrollador ganador de los comicios, y rápidamente su victoria es reconocida por Jamenei, líder de la autoridad religiosa que tutela el represivo régimen iraní. Desde las elecciones, decenas de miles de iraníes manifestaron su descontento y pidieron la renuncia de Ahmadineyad, quien a su vez organizó una fuerte estructura represiva en contra de los manifestantes. Esta fuerza represiva, integrada por la milicia Bassij, fue la ejecutora de Neda Agha Soltan, una joven de 26 años, que protestaba pacíficamente ese sábado 20 de junio, cuando una bala penetró y explotó en su pecho, dejándola tendida en el suelo mientras su profesor de música, quien la acompañaba, y un médico que se encontraba cerca, intentaban, sin éxito, mantenerla con vida. Neda significa en persa “voz”, y en efecto, Neda se convirtió en un símbolo de la resistencia juvenil, y lejos de terminar con el movimiento, su muerte ha inspirado a muchos a alzar también su voz, que hacen sonar desde sus tejados todas las tardes en Irán. Domingo 5 de julio 2009, Tegucigalpa, Honduras.- A la espera del regreso de su legítimamente electo Presidente de la República, Manuel Zelaya, miles de hondureños se apostan en los alrededores del aeropuerto Toncontín. Una semana atrás se había dado un golpe de Estado gestado por grupos de la derecha recalcitrante hondureña y que terminó con la expulsión, por parte de las fueras armadas, del Presidente Zelaya hacia Costa Rica. Roberto Micheletti, presidente del Congreso Nacional de Honduras y acérrimo opositor de las políticas de desarrollo social que impulsó Zelaya, es nombrado entonces como Presidente interino. La OEA había dado un plazo para restituir al Presidente Zelaya, el cual vencía ese domingo, por lo que la población se encontraba a la espera del regreso de su Presidente. El desplegado militar era impresionante: tanques, camiones, francotiradores y una fuerte valla de elementos que impedían el acceso de la población al aeropuerto. Mientras tanto, el Presidente Zelaya, desde el avión y a través de distintos medios de comunicación, pide a Micheletti que prevenga una masacre, que no se derrame la sangre de ningún hondureño. Micheletti, en respuesta, ordena colocar camiones militares en la pista para evitar el aterrizaje del avión que transportaba al Presidente Zelaya. Ante el bloqueo de la pista, la multitud se reactiva, alzando sus proclamas e intentando avanzar hacia ella. Los telenoticieros internacionales muestran imágenes de los francotiradores que se encuentran en el balcón de la torre de control. Las fuerzas armadas lanzan en repetidas ocasiones bombas lacrimógenas, pero aun así, la población continúa presionando. Repentinamente, la milicia abre fuego y el cuerpo de un joven, de 19 años, cae al suelo. Otros jóvenes intentan sacarlo del área de peligro, sin embargo, mientras lo llevan cargado masa encefálica empieza a derramarse por la herida abierta que la bala dejó en su cabeza. Su nombre, Isy Obed Murillo, es hoy recordado como un mártir de la lucha por defender la democracia, la libertad y la soberanía del pueblo hondureño. Neda y Obed, son lo mismo, ambos son mártires de la juventud pacífica en resistencia y su asesino, también es el mismo: la fuerza bestial de una derecha irracional que se opone al cambio, y que es capaz, con tal de mantener sus deshonrosos privilegios, de asesinar a jóvenes pacifistas, desmembrar familias y derramar mucha más sangre inocente. Comentarios (1)
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Guatemala, agosto 2009








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