| UNA CABEZA PERDIDA |
| RIP |
![]() Guatemala, Dic 09 Una caberza perdida, por prepararle el camino al señor. Chanok Por lo regular dedico este espacio para abordar el siempre persistente tema de la muerte, pero diciembre es un mes diferente a cualquier otro, un mes que preparamos con tiempo para poder festejar no la muerte, sino el nacimiento del Salvador del mundo. Pensando en cómo poder tratar desde este espacio el nacimiento del Hijo de Dios, recordé a un personaje que comúnmente pasa desapercibido en las fiestas navideñas, un hombre que a pesar de su breve aparición en los textos bíblicos vino con la fuerte misión de prepararle la venida al Señor, y esa misión, le costó la cabeza.
Juan, el Bautista, era hijo de Zacarías e Isabel, prima de María. Fue procreado por estos en los años de su vejez. Juan se dedicó a predicar y bautizar gente en nombre del que le habría de seguir los pasos. “Mi bautismo es bautismo de agua y significa un cambio de vida. Pero otro viene después de mi y ¡quién soy yo para sacarle el zapato!” (Mt. 3, 11). La misión de Juan lo lleva a enfrentar al Tetrarca de Galilea, Herodes Antípas. “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”, le recrimina el profeta al monarca ya que este pretendía casarse con Salomé, la esposa de su hermano Filipo. Herodes ante el atrevimiento de Juan decide encarcelarlo. Ya comprometido con la adultera Salomé, Herodes celebra unas fiestas con motivo de su cumpleaños. Salomé lo seduce haciendo un baile ante todos los invitados por lo que el monarca le jura que cualquier cosa que le pida se la otorgará. Salomé astuta, y bajo el consejo de su madre le dice: “Dame aquí en una bandeja la cabeza de Juan Bautista” (Mt. 14,8). Comprometido con su palabra, a Herodes no le queda más que cumplir. Se dice que fueron los discípulos de Jesús quienes se encargaron de enterrar el cuerpo. Un halo de misterio rodea las incógnitas sobre por qué Jesús permitió la muerte de su primo o cuál fue su reacción al enterarse de lo sucedido. Lo cierto es que Herodes al ver el surgimiento público de Jesús, temeroso declaraba: “es Juan Bautista. Juan ha resucitado de entre los muertos y por eso los poderes milagrosos actúan sobre él”. Las reliquias son parte fundamental de la tradición cristiana católica, como pieza de culto el interés por estas se vio incrementado durante la Edad Media, apareciendo infinidad de reliquias en diversas iglesias y abriendo además el debate sobre cuáles eran verdaderas y cuáles eran falsificaciones. De Juan el Bautista se dice que su cabeza se halla en la Iglesia de San Silvestro in Capite, Roma; así como en la Catedral de Amies. Se afirma que la mandíbula se encuentra en San Lorenzo de Viterbo. La bandeja donde habrían presentado la cabeza del Bautista se encuentra en Génova, en la Iglesia de San Lorenzo junto a sus cenizas. Otra parte de sus cenizas estarían en el Monasterio de las Benedictinas de Loano y un dedo del profeta en el museo de la Catedral de Francia. La Catedral de Siena afirma tener un brazo y la Catedral de San Juan Bautista de Ragusa afirma tener uno de sus dientes. Otro diente junto con un mechón de cabello esta en Monza. Grandes leyendas se tejen alrededor de la cabeza de Juan El Bautista, casi una decena de iglesias reclaman tener la reliquia verdadera, pero por tradición la más venerada ha sido la que se encuentra en la Catedral de Amies, Francia. Según la tradición un clérigo abría llevado la cabeza luego de tropezarse con ella y con la de San Jorge mientras viajaba por Constantinopla en 1204. Desde su llegada a Francia una ventanilla deja ver un cráneo humano enfundado en un protector de oro y piedras preciosas. Las leyendas locales ligan a la cabeza de Juan con una extraña veneración realizada por los Caballeros Templarios. Los Templarios profesaban una veneración especial a Juan, el Bautista, dedicándole infinidad de iglesias por toda Europa. La historia de estos caballeros, militares y ricos, terminó cuando la misma iglesia los acusó de herejes, señalándolos entre tantas cosas de venerar una cabeza barbuda que ellos nombraban “Baphomet”. La palabra podría haber sido deriva del griego baphé (bautismo) y meteos (iniciación). Al final de todas estas historias sólo sigue existiendo el fuerte misterio que ha atraído el culto y veneración hacía la cabeza de un profeta que preparaba el camino para su Señor. Comentarios (2)
![]() escrito por liliana, junio 24, 2011
Buena noche... hermanos se hacen tantas historias de algunas reliquias que a veces entra la duda de que en varios lugares se encuentre los restos de Santos... y cada uno se atribuya que lo tienen... hace sentir dudas al respecto...Claro yo repeto la opinion de cada quien.. pero talvez soy como SANTO TOMAS...
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Les puedo resumir que es un craneo con apariencia de fosilización en una plato de oro con gemas incrustadas....
Saludos